El ejemplar, situado entre la escalera 6 y la calle Eladio Carreño, se vino abajo sobre el murete que delimita la zona peatonal de la ‘verde’, sin causan daños ni materiales, ni humanos; se evaluará si es viable recolocarlo, o si es mejor plantar otro árbol similar
No es que la pasada haya sido una noche particularmente ventosa en Gijón. Sí, ha habido alguna que otra racha fuerte, pero ni comparación con las dejadas por las recientes borrascas que han azotado Asturias. Por eso, a muchos vecinos y visitantes les ha sorprendido encontrarse esta mañana uno de los tamariscos (Tamarix gallica) que jalonan el Muro de San Lorenzo parcialmente derribado. El ejemplar, situado a la altura de la escalera 6 y grotescamente tumbado sobre el murete que separa el área peatonal de las zonas ajardinadas, fue arrancado de raíz por las corrientes; cosa curiosa, como se ha dicho, de no ser porque ante su ubicación se halla la calle Eladio Carreño. Así, las primeras hipótesis extraoficiales apuntan a que la ubicación de dicha calle, unida a lo estrecha que es y a la abundancia de edificios, la convirtieron en un auténtico ‘túnel de viento‘, en el que la velocidad de las rachas se multiplicó, propiciando la caída del árbol. Además, conviene matizar que las raíces de este último no son, ni mucho menos, las más grandes y recias del reino vegetal.
Sea como sea, los técnicos del área de Parques y Jardines, adscrita a la Empresa Municipal de Servicios de Medio Ambiente (EMULSA), ya se han hecho cargo del asunto. Sobre el tapete está ahora valorar si el tamarisco está en condiciones de ser enderezado o recolocado, y si, por el contrario, resulta más conveniente retirarlo por completo, y reemplazarlo por otro. A ese respecto, conviene recordar que EMULSA ha iniciado un proyecto para renaturalizar los accesos al Muro desde las calles Emilio Tuya, Ezcurdia y Manso, una apuesta presupuestaria en alrededor de 300.000 euros, y que prevé la plantación de múltiples ejemplares vegetales, tamariscos incluidos, para convertir esos puntos del ‘islas verdes’.


