La plantilla, formada por 44 profesionales, mantiene un pulso con la empresa pública por sus «precarias» condiciones laborales; el catálogo de reivindicaciones incluye mejoras salariales, disponibilidad de espacios de trabajo y optimización de desplazamientos

Ha sido uno de los detalles más comentados por quienes, durante este viernes, se sentaron frente al televisor y sintonizaron la Radio Televisión Pública del Principado (RTPA): prácticamente todos los corresponsales que aparecían en pantalla lo hacían ataviados de negro. Sí, en efecto… De ‘luto‘. Y no fue algo casual. La elección de ese color ha sido la forma elegida por los 44 profesionales que integran dicho colectivo -entre redactores, operadores de cámara, coordinadores y personal de producción- para visibilizar el pulso que sostienen con la empresa pública, a la que exigen mejoras sustanciales en sus condiciones laborales. Su cruzada, aunque escasamente presente en otro medios de comunicación, está recibiendo numerosos apoyos tanto por parte de Administraciones y entes privados, como de ciudadanos de a pie y, a título personal, compañeros del gremio periodístico.
Según recoge la carta abierta remitida el pasado lunes, los corresponsales de RTPA desempeñan su trabajo en condiciones de subcontratación, a través de una licitación pública, en un contexto marcado por la precariedad. «Nuestros salarios no se corresponden ni con nuestra formación ni con nuestra experiencia«, señalan, aportando detalles como que carecen de oficinas, y que realizan parte de su labor en vehículos o cafeterías. Además, deben asumir gastos como la carga de equipos en sus domicilios, sin percibir compensaciones por ello. Todo ello, por salarios que «no superan los 1.500 euros mensuales, con todas las pagas incluidas«, una cuantía fruto de un convenio que, tras quince años sin actualizarse, se renovó hace dos, pero sin proporcionar mejoras sustanciales. Finalmente, si bien las direcciones de RTPA y de Informativos, el Consejo de Administración y el Gobierno autonómico han comprometido un aumento del valor del contrato en un 20%, se teme que no se traduzca en mejoras laborales sustanciales.
El desgaste, apuntan, está teniendo consecuencias en la plantilla, con la salida de varios profesionales en los últimos meses, en busca de mejores oportunidades en otros medios públicos o privados. «Consideramos que ha llegado el momento de que nosotros también digamos BASTA«, concluye el escrito, antes de despedirse alegando que los corresponsales, máxime aquellos que cumplen su labor al servicio de un ente público, «solo podemos hacerlo en condiciones dignas«.