Los más de 72.000 euros presupuestados provocan críticas, bromas, peticiones de una enseña asturiana y mensajes de apoyo

La futura “banderona” de España de Gijón todavía no ondea junto a El Molinón, pero en las redes sociales ya ha levantado una buena tormenta. El proyecto municipal, con un presupuesto máximo de 72.217,76 euros, IVA incluido, contempla una enseña de 96 metros cuadrados sobre un mástil de 25 metros. Y son precisamente esas dos cifras —el tamaño y el coste— las que concentran buena parte de las reacciones.
“Arreglen las aceras y bordillos”, reclama directamente uno de los comentarios publicados en X. Una frase breve que resume una de las principales críticas: quienes consideran que existen otras necesidades en la ciudad que deberían situarse por delante de una actuación de carácter simbólico.
La misma comparación aparece repetidamente en Facebook. “Mejor plantaban árboles”, sostiene otro comentario, que recuerda la ausencia de arbolado en determinadas calles de El Llano y termina contraponiéndolo con el desembolso previsto para la bandera.
“Y para qué nos sirve, hay cosas más importantes, que hacen más falta”, añade otra de las opiniones.
El tamaño de la enseña también ha dado mucho juego. Con 96 metros cuadrados, su superficie será superior a la de muchas viviendas. Esa comparación aparece precisamente en X, donde uno de los comentarios ironiza con que muchos gijoneses viven en pisos más pequeños que la propia bandera.
Y si algo destaca entre las reacciones es el sarcasmo.
“Ye que aquí somos más grandes”, bromea una de ellas. El comentario continúa: “Pa que se sepa que estamos en España, que igual no lo sabe nadie”.
La misma idea reaparece en otra intervención que traslada la broma hasta uno de los símbolos turísticos de la ciudad: “Espero que quiten les letras del muelle de Gijón y pongan España, pa saber por onde andamos, gracies”.
También hay quien ironiza directamente con la competición por el tamaño. “Banderas de derroche más grandes”, resume otra reacción, acompañada de referencias a las grandes enseñas existentes en otros puntos de España.
La meteorología gijonesa tampoco se libra. “El próximo vendaval igual se come 72 mil euros”, señala un comentario en referencia al viento que habitualmente azota la ciudad.
El proyecto contempla precisamente diferentes sistemas técnicos y de seguridad, por lo que los 72.217,76 euros no corresponden exclusivamente a la tela. La actuación incluye el mástil de 25 metros y los elementos necesarios para su instalación y funcionamiento.
«¿Y una de Asturias?»
El debate no gira únicamente alrededor del dinero. También hay quienes cuestionan directamente qué bandera debería ondear en un mástil de semejantes dimensiones.
“¿Y una de Asturias?”, pregunta una reacción publicada en X, que propone que Gijón apueste por la enseña asturiana.
En Facebook aparece prácticamente el mismo planteamiento: “Ya puestos a poner banderas grandonas, que sea de Asturias, que representa mejor a Gijón”.
La ubicación también genera propuestas alternativas. Uno de los comentarios en X considera que habría sido mejor colocarla en la rotonda situada frente al Abba Playa, mientras otras intervenciones aprovechan su proximidad a El Molinón para relacionar la iniciativa con las necesidades del estadio.
Una de las críticas más contundentes contrapone precisamente la situación de El Molinón con los 96 metros cuadrados de bandera, cuestionando las prioridades del Gobierno municipal.
Otros mensajes son todavía más directos con el gasto. Uno de ellos habla de 72.000 euros “a la basura” y critica que la respuesta política pase por instalar una gran bandera.
También aparece el temor al coste posterior. Algunos comentarios recuerdan que una enseña de estas dimensiones, permanentemente expuesta al viento y a la lluvia, necesitará mantenimiento y sustituciones. Se trata, en cualquier caso, de opiniones de usuarios y no de una estimación oficial de cuál será ese gasto durante la vida útil de la instalación.
La comparación con otras ciudades también se ha trasladado rápidamente a las redes.
“Gijón es grande, no sé si la bandera será la más grande pero seguro que es la más cara”, ironiza uno de los comentarios. La afirmación es una opinión y no puede tomarse como una comparación acreditada: las diferencias entre contratos, instalaciones, cimentaciones, mástiles y equipamientos impiden establecer únicamente a partir del presupuesto cuál es la bandera más cara de España.
Otro mensaje tira de rivalidad entre zonas de la ciudad y bromea: “Cuando se entere la zona Oeste la ponen mayor. Al tiempo”.
Y hay quien lleva la cuestión directamente al terreno de la competencia entre ciudades españolas, aportando ejemplos de enseñas mucho mayores, como la instalada en Madrid, para poner en perspectiva los 96 metros cuadrados previstos en Gijón.
También hay apoyos a la iniciativa
No todas las opiniones son contrarias. Entre las reacciones recopiladas también aparecen defensas de la presencia de la bandera española y mensajes de respaldo al Gobierno municipal.
Uno de los comentarios publicados en X comienza dejando clara su posición: “No hay ningún problema con la bandera de España ondeando en todos los organismos oficiales”. Su autor, sin embargo, introduce después un matiz y asegura que cuando comienzan a instalarse “megabanderas” por todo el país la cuestión debería empezar a generar cierta reflexión.
Otros son mucho más entusiastas.
“Grande Carmen”, señala escuetamente un comentario en referencia a la alcaldesa, Carmen Moriyón.
“Por la bandera de España lo que sea”, afirma otro mensaje acompañado de aplausos y una bandera nacional.
Frente a las críticas por el gasto, estas opiniones interpretan la instalación como una actuación legítima y defienden la presencia visible de los símbolos nacionales en la ciudad.
Incluso entre los comentarios críticos aparecen posiciones que separan ambas cuestiones. Hay quienes recalcan que no tienen ningún problema con la bandera española en edificios oficiales, pero sí cuestionan la tendencia a instalar enseñas de dimensiones extraordinarias y el dinero público destinado a ellas.
Entre unos y otros, la conversación ha terminado desbordando ampliamente la simple instalación de un mástil. Aceras, bordillos, árboles, barrios, El Molinón, identidad asturiana, orgullo por la enseña nacional, gasto público, viento y rivalidades territoriales han acabado mezclándose en torno a los 72.217,76 euros presupuestados.
“Hay cosas más importantes”, “que sea de Asturias”, “pa saber por onde andamos”, “seguro que es la más cara”, “arreglen las aceras” o “por la bandera de España lo que sea”. Las frases muestran posiciones prácticamente opuestas ante un mismo proyecto.
La “banderona” aún no ondea en las inmediaciones de El Molinón. Pero antes incluso de que se levante su mástil de 25 metros, sus 96 metros cuadrados ya han convertido la actuación en uno de esos asuntos capaces de dividir, provocar bromas y encender la conversación en las redes gijonesas.
Yo soy la Carmen de España y no la de Merimee …Qué lejos quedan los tiempos de la llingua.