La polémica por el estado del estadio revive el debate sobre las obligaciones fijadas en la concesión

El estado actual del estadio municipal de Estadio El Molinón, casa del Real Sporting de Gijón, ha vuelto a abrir el debate sobre quién debe asumir el mantenimiento de la instalación. La infraestructura, propiedad del Ayuntamiento de Gijón, presenta diversas deficiencias denunciadas por aficionados en los últimos años, y el reparto de responsabilidades entre la administración y el club ha vuelto a situarse en el centro de la discusión pública.
Las declaraciones recientes de Alejandro Irarragorri, presidente del consejo de administración del Grupo Orlegi y del propio Sporting, reavivaron el debate. Durante la inauguración del Mareo Sports Bar, el dirigente señaló que el estadio necesita «grandes reformas». Desde el Gobierno municipal respondieron recordando que el club, como concesionario de la instalación, tiene también obligaciones de mantenimiento.
El marco original: el convenio de 2006
La relación entre el Ayuntamiento y el Sporting en torno al estadio se regula desde el convenio firmado en 2006, que sustituyó el antiguo contrato de arrendamiento por un régimen de concesión administrativa de uso del estadio municipal.
En ese documento se fijan las obligaciones del club como concesionario. Entre ellas figura que el Sporting debe asumir los gastos ordinarios de mantenimiento, conservación, vigilancia y suministros de las instalaciones. En la práctica, esto significa que el club debe hacerse cargo del mantenimiento cotidiano del estadio —electricidad, agua, vigilancia o pequeñas reparaciones— y garantizar que la instalación se mantenga en condiciones adecuadas para su uso.
La distinción clave introducida en el convenio separa mantenimiento ordinario y grandes inversiones. Mientras el club asume el primero, las intervenciones estructurales o reformas de gran calado siguen correspondiendo al propietario de la instalación, es decir, al Ayuntamiento.
Este reparto de responsabilidades ha sido desde entonces el marco jurídico básico para interpretar las obligaciones de ambas partes.
La concesión de 2016
Diez años después, el Ayuntamiento aprobó un nuevo acuerdo que modificó la duración del uso del estadio. En 2016, la Junta de Gobierno Local acordó conceder al Sporting el uso de El Molinón durante 30 años, ampliando así el horizonte temporal del convenio anterior.
La concesión se otorgó sin canon económico para el club, una circunstancia que en su momento se justificó como una forma de garantizar estabilidad institucional y facilitar el desarrollo de la actividad deportiva del equipo.
El acuerdo de 2016 no redefinió en profundidad las obligaciones de mantenimiento, sino que mantuvo en esencia el esquema establecido en 2006: el club continúa siendo responsable del mantenimiento ordinario del estadio mientras que el Ayuntamiento conserva la titularidad del inmueble y asume las inversiones estructurales.
La situación actual
En los últimos años el estado del estadio ha generado críticas entre los aficionados y ha motivado intervenciones municipales para mejorar la seguridad y el estado de la instalación.
En declaraciones de fuentes del gobierno local para El Comercio, desde 2023 el Ayuntamiento ha invertido 738.000 euros en El Molinón. Entre las actuaciones realizadas se encuentra un estudio sobre el estado estructural del edificio encargado a la empresa Cadesa, con un coste de 17.000 euros.
A raíz de ese informe se ejecutó una obra de emergencia para estabilizar las gradas sureste y noroeste del estadio, trabajos que obligaron temporalmente a reducir el aforo en unas 120 personas por esquina mientras se desarrollaban las intervenciones.
En el presente ejercicio se ha iniciado además una obra de refuerzo estructural de las gradas por valor de 155.000 euros, que el Ayuntamiento prevé finalizar en mayo. A estas actuaciones se suma una partida de 450.000 euros incluida en el presupuesto municipal para continuar con la mejora de las estructuras y gradas.
Desde el Gobierno municipal defienden que estas actuaciones demuestran un “importante esfuerzo inversor” para poner al día el estadio, al tiempo que recuerdan que el Sporting, como concesionario, debe cumplir con las labores de mantenimiento que le corresponden.
Un debate que vuelve
El cruce de declaraciones entre el club y el Ayuntamiento vuelve a evidenciar una discusión recurrente: cómo repartir los costes de modernización de un estadio histórico que sigue siendo uno de los símbolos deportivos de la ciudad.
El propio Irarragorri planteó también la necesidad de analizar la rentabilidad de los negocios ubicados en los bajos del estadio para estudiar cómo se distribuyen los ingresos asociados a la instalación. Desde el Ayuntamiento recuerdan que esos locales operan bajo concesión de una empresa que participó en la reforma de 2010, aportando un canon de 600.000 euros y una inversión superior a los siete millones de euros.
Mientras se plantean nuevas reformas y proyectos de modernización, el consistorio insiste en una idea: El Molinón es patrimonio de la ciudad de Gijón y, como tal, requiere tanto inversión pública como el cumplimiento de las obligaciones de mantenimiento por parte de su concesionario.