Horas después de que EMULSA iniciase la delimitación del área reservada, situada en la calle Adosinda, varios vehículos de reparto fueron captados estacionando allí, ignorando totalmente las indicaciones; el hecho ha desatado la ira vecinal

Ni veinticuatro horas. Es más… Ni doce. ¡Ni siquiera cinco humildes horas! Apenas ha habido tiempo para que la nueva señalización desplegada en la calle Adosinda cumpliese su función. A las once de la mañana de ayer viernes, poco después de que los operarios de la Empresa Municipal de Servicios de Medio Ambiente (EMULSA) comenzasen a pintar la delimitación del carril de estacionamiento para ambulancias anexo al Hospital de Cruz Roja, la tónica denunciada por los lugareños en las últimas semanas volvió a repetirse, y varios vehículos de reparto aparcaron allí. Y ya no es que ignorasen las indicaciones recién emplazadas; es que lo hicieron con la pintura todavía fresca, con los técnicos aún rematando el pintado en el extremo opuesto del carril e, incluso, invadiendo con sus ruedas la acera. Ni qué decir tiene que las imágenes de los sucedido han desatado el malestar vecinal, y han dado alas a la enquistada reivindicación de un endurecimiento de las sanciones contra quienes infringen la normativa de circulación y estacionamiento.
Esa exasperación, rayana en la ira, se hacía especialmente patente en las redes sociales. Y las fotografías que campaban a sus anchas por el vasto mundo digital daban cuenta del por qué. En ellas son bien visibles dos furgonetas blancas, carentes de cualquier indicativo de una posible pertenencia a EMULSA, o de ser vehículos sanitarios, y, por tanto, fácilmente asociables a la labor de reparto. Ambas mantienen las ruedas de sus respectivos lados izquierdos sobre la acera, mientras las del flanco derecho ponen a prueba la resistencia de la pintura recién extendida. Al mismo tiempo, apenas siete metros delante de ambas furgonetas, el equipo de profesionales de EMULSA parece contemplar con incredulidad la escena, mientras se afana por rematar la labor. En fin, todo un cuadro que ha llevado a los habitantes del lugar a reclamar, por lo pronto, una mayor presencia de patrullas de la Policía Local de Gijón, a fin de que multen a los propietarios de aquellos vehículos que se ‘salten’ las restricciones.