Vecinos del entorno de la calle Río de Oro denuncian la dificultad para estacionar en las inmediaciones de ‘Los Fresnos’, y señalan otros males recurrentes, como la necesidad de badenes en pasos de cebra o el mayor cuidado de ‘zonas verdes’
Las Asociaciones Vecinales ‘Fumeru’ y ‘La Serena’ secundan las quejas, aunque los responsables de ambas llaman a ser prudentes; en la segunda asumen que «algunas de esas peticiones son difíciles de solucionar de manera inmediata»

No hace falta estar ni a favor, ni en contra de la utilización del vehículo a motor privado para admitir un hecho evidente: Gijón no es, ni por asomo, una ciudad fácil para aparcar. Que se lo pregunten, si no, a los vecinos de La Tejerona; los mismos que, hace apenas dos días, denunciaban en este diario los problemas que deben encarar a diario para estacionar sus coches, especialmente de noche. Por descontado, dicho mal no se limita a ese barrio; es más, habitantes de El Llano han alzado la voz para criticar la existencia de esos mismos inconvenientes y, de paso, algunos más, como la ausencia de badenes en los pasos de cebra, el insuficiente cuidado de las ‘zonas verdes’, o una supuesta inseguridad creciente que debería ser compensada, opinan, con una mayor presencia policial. En fin, un catálogo de quejas ya conocidas, que tanto la Asociación ‘Fumeru’ como ‘La Serena’ secundan en buena medida, pero que, admiten los dirigentes de la segunda de ellas, pueden ser difíciles de corregir. Al menos, a corto plazo.
La cuestión del aparcamiento se focaliza, especialmente, en la calle Río de Oro, una de las arterias que dan servicio hacia y desde el Centro Comercial ‘Los Fresnos’. Allí, relata Belén Álvarez Sierra, con domicilio en el barrio, «la situación es insostenible; la mayoría de los espacios están ocupados por vados permanentes y nocturnos, zonas de carga y descarga, plazas exclusivas para motos que, frecuentemente, estacionan en cualquier rincón sin regulación alguna, bicicletas, patinetes, vehículos de alquiler…». Un escenario que, a juicio de Álvarez, como de otros lugareños consultados por miGijón, hace «incomprensible que no exista ‘zona azul’, cuando sí la hay en barrios más pequeños y periféricos». Tampoco ayudan actuaciones como la reciente remodelación de La Serena, completada de la mano de una pérdida de plazas que «hace poco práctico para los vecinos» el aparcar. De ahí que los afectados clamen al Ayuntamiento por «una regulación que ordene y racionalice el uso del espacio público».
«En general, estamos de acuerdo con las quejas, aunque la de la inseguridad quizá sea exagerada; no se percibe tanta conducta incívica»
Asociación Vecinal ‘Fumeru’ de El Llano
Como se ha adelantado anteriormente, la lista de motivos de malestar no se limita solo al estacionamiento. Para Álvarez y sus convecinos, la seguridad vial es otro punto crítico, y de nuevo es la calle Río de Oro la que centra el discurso. Allí, cerca de ‘Los Fresnos’, existen dos pasos de cebra «bastante peligrosos, en una vía de alto tránsito», que, consideran, deberían disponer de «badenes para limitar la velocidad de los vehículos que pasan». Sobremanera, por las noches. El ejemplo a seguir, ahondan, debería ser el de Nuevo Roces, donde «se han puesto unas barras luminosas que advierten a los conductores de la presencia del paso». Igualmente ligada a la protección, aunque de otra clase, es la petición de una mayor presencia de la Policía Local, particularmente en los alrededores de parques parques y espacios públicos; los mismos en los que, aseguran, «se percibe una notable falta de vigilancia, lo que favorece la concentración de comportamientos incívicos y situaciones incómodas«. Por último, se reclama al Consistorio un cuidado más diligente de las ‘zonas verdes’, con «renovaciones de césped y plantas», y con un ojo puesto en la persecución de «quienes no recogen los excrementos de sus perros». Esto último, concluyen Álvarez y quienes la apoyan, de la mano de recurrentes «campañas de concienciación cívica».
¿Qué opinan de todo esto las dos asociaciones vecinales que operan en El Llano? Pues bien, ambas están de acuerdo con el grueso de las protestas anteriores… Aunque con matices. Así, desde el colectivo ‘Fumeru’ conceden que «secundamos estas quejas», si bien a sus directivos les genera suspicacia la concerniente a la presunta inseguridad en espacios públicos. «Quizá sea exagerada, porque no se percibe tanta conducta incívica», acotan en la Asociación. Más prolíficos en acotaciones se revelan los responsables de ‘La Serena’, a favor de todo lo expresado por los autores del listado de demandas, pero sabedores de que «los temas del aparcamiento, de los excrementos de los perros y de la ausencia de Policía Local viene de lejos, y creemos que es común a todos los barrios». Quizá por eso, prosiguen, «no tienen una fácil solución». Tampoco la tiene, al parecer, el asunto de la instalación de badenes; sirva de ejemplo que, según ‘La Serena’, «los hemos solicitado en la calle Leoncio Suárez, en la que se producen numerosos accidentes, y se nos ha denegado desde la Concejalía de Movilidad». Siempre a tenor de lo expuesto por los directivos de dicha Asociación, el área municipal en cuestión alegó que, «dado que la vía está limitada a 30 kilómetros por hora, y es completamente rectilínea, con una buena visibilidad, no se considera apropiado ejecutar dichos elementos, toda vez que no se aprecia una singularidad que los justifique».
¿Pero que me estas contando? Si estas mismas asociaciones vecinales han bendecido la supresión de aparcamientos que el Ayuntamiento está haciendo en la Escuelona, en el parque de la Serena. Madre mía.
Si se suprimieran las aceras de todo el barrio y se destinara ese espacio a aparcamientos seguiría sin ser suficiente. El problema no es crear o no más aparcamiento, el problema reside en que, aún viviendo en el centro del casco urbano, hace falta el coche para llegar a los principales lugares de trabajo ya que, tanto el bus como la infraestructura ciclista no son alternativas reales a día de hoy en esta ciudad. Todo esto, unido a una densidad de población tan alta como la que tenemos en El Llano y a una policía local inexistente, nos da como resultado un barrio caótico tomado por los coches. Víctor Manuel podría cantar que no hay carretera sin barro ni esquina que no tenga coche. Y lo de la calle Leoncio Suárez es sangrante. No hay semana sin accidente. Cruzar por sus pasos de peatones es un peligro (a 30 km/h no va ni el camión de la basura) y circular por sus estrechas aceras es algo casi imposible. Prueben a hacerlo con un carricoche o un carro de la compra. Es una calle a la que le hace falta una remodelación integral poniendo al peatón como protagonista, y para ello no hace falta quitar ni una plaza de aparcamiento ya que el ancho de la calle da de sobra para mantener la hilera existente.