El expresidente de la empresa se alía con el Gobierno para tumbar la propuesta de IU y Podemos de que su actividad desde 2023 sea fiscalizada por el órgano autonómico; también se ha descartado constituir una Comisión de Investigación municipal
Jesús Martínez Salvador, edil de Festejos, insiste en que el problema se limita a «dos contratos» y a un «error administrativo», lo deja todo en manos de la auditoría que se contratará con una compañía privada, y acusa a la oposición de «sobreactuar»

No habrá una investigación del ya conocido como ‘caso Divertia’ por parte de la Sindicatura de Cuentas. Tampoco habrá una investigación municipal del alcance político de dicho escándalo. Al menos, no mientras las piezas sobre ese tablero que es el Pleno de Gijón sigan siendo las que son. En una votación que se ha alzado como la más polémica del arranque del nuevo -y último- curso político de este mandato, esta mañana Foro y PP, los dos partidos en el Gobierno, reforzados con el voto del concejal no adscrito Oliver Suárez, han tumbado las propuestas presentadas conjuntamente por IU y Podemos para solicitar la fiscalización de su actividad por parte de la Sindicatura de Cuentas, la primera, y para crear una Comisión de Investigación que esclareciese el papel del Ejecutivo en el origen, desarrollo y consecuencias del caso, la segunda. Una derrota en la que el apoyo de Suárez, expresidente de Divertia, al mismo Ejecutivo que le cesó en julio -quince días antes de hacer lo propio con el gerente, Fernando Losada- ha resultado clave para decantar la balanza. Todo, mientras la Concejalía de Festejos insiste en que la problemática se limita a solo dos contratos que Suárez firmó sin pasar por el Consejo de Administración de Divertia, al tiempo que lo fía todo a la auditoría contratada con una empresa externa, lo que no convence al resto de fuerzas.
Han sido los portavoces de Podemos, Olaya Suárez, y de IU, Javier Suárez Llana, los encargados de detallar el por qué de ambas proposiciones, repitiendo los argumentos ya esgrimidos cuando, a comienzos de este mes, adelantaron su voluntad de llevarlas a la sesión ordinaria de septiembre. Por lo que se refiere a la Sindicatura de Cuentas, el hecho de que en hasta catorce contratos firmados por Divertia desde 2023 se hayan detectado irregularidades es la punta del iceberg de un argumentario que incluye la existencia de un desfase de casi 1,2 millones de euros en las cuentas de esa entidad municipal. Frente a ello, han explicado ambos ediles, la Sindicatura de Cuentas se perfila como un organismo ajeno a intereses municipales concretos, que ofrece «independencia funcional, metodología pública, posibilidad de audiencia de los fiscalizados, aprobación colegiada y control posterior». No obstante, también está la derivada política. Es decir, el grado de implicación del Gobierno, por acción o por omisión, no solo en el estallido del caso; también en la ineficacia de los mecanismos de seguridad para prevenirlo, en su posible conexión directa, y en la falta de información clara. De ahí la solicitud de una Comisión de Investigación que esclarezca el grado de responsabilidad del Consistorio, y que sirva para depurar responsabilidades.

«¿De verdad no le preocupa que esto sucediera, y en el seno de su Gobierno?», ha afeado Suárez Llana a la alcaldesa, Carmen Moriyón, no sin que antes su homóloga de Podemos, Olaya Suárez, acusase a la regidora de «poner nueve millones de euros al año (el presupuesto de Divertia) en manos de Oliver Suárez, a cambio de la mayoría absoluta», recordando el mantenimiento del aludido como tránsfuga en el Ejecutivo, y al frente de la empresa municipal, tras la expulsión de Vox del entonces tripartito. Con semejantes antecedentes era de esperar que Vox diese su apoyo a las dos propuestas; defensora de recurrir tanto a la Sindicatura como a una Comisión, su portavoz, Sara Álvarez Rouco, se ha mostrado sorprendida de que «no se hayan incorporado de oficio esta clase de controles para una mercantil que suele presentar descuadres en sus cuentas, precisando frecuentes ajustes». Más aún, Rouco, quizá previendo el resultado de la votación, ha vaticinado que «sería un escándalo» que no aceptasen, y «confirmaría que algo tienen que ocultar». Finalmente, el último apoyo llegaba desde las filas del PSOE. Antonio del Corro ha precisado que «una cosa es programar con ambición, y otra, que las arcas asuman de forma opaca gastos que deberían ser privados», antes de insistir a Moriyón en que «los vecinos tiene derecho a saber cómo se ha gestionado su dinero».
Pero la aritmética es clara, y ni todos los votos anteriores pudieron imponerse a la mayoría cosechada por Foro, PP y Suárez. Y, aunque ni el expresidente de Divertia, ni los ‘populares’ se pronunciaron, quien sí lo hizo, en nombre del Gobierno, fue el concejal de Festejos, el ‘forista’ Jesús Martínez Salvador. «Ambas peticiones parten del mismo interés: sobredimensionar lo que no es y hacer ver lo que no ocurre», ha comenzado el heredero de los poderes de Suárez y Losada, persistente en su idea de que no existe ‘caso Divertia’ alguno, y que todo se limita a aquellos dos contratos del ciclo ‘Los Conciertos del Parque’ -concretamente, los correspondientes a las actuaciones de Alejandro Sanz y Lola Índigo- que el presidente adjudicó fuera de sus competencias. Rotundamente contrario a la afirmación de que la gestión de la empresa es un caos, como afirmaron sus detractores, Martínez Salvador les ha acusado de «dar por hecho que la ausencia de error equivale a falta de control», y ha enfatizado que el Gobierno tomó todas las medidas pertinentes en cuanto se supo de esos dos contratos polémicos, encargando un informe a la Secretaría General de Alcaldía, bloqueando los pagos pendientes, cesando al presidente y al gerente por infracciones administrativas graves, y decidiendo encargar esa auditoría externa a una empresa privada. Acciones que, a su parecer, hacen innecesario acudir a la Sindicatura de Cuentas, o constituir una Comisión de Investigación. «Es política del espectáculo», ha concluido.

En cualquier caso, y pese al resultado de la votación, al titular de Festejos aún le tocó dar la cara una vez más en el Pleno de hoy por el ‘caso Divertia’. Y lo hizo en una comparecencia solicitada expresamente por el PSOE. De nuevo, fue el socialista Del Corro quien tomó la palabra en nombre de su partido; y esta vez fue él, como hizo el ‘forista’ previamente’, quien ofreció una cronología de los hechos, explicando que la petición de información sobre los contratos de Divertia se presentó en mayo, pero hicieron falta meses de espera, una intervención de la Secretaría y una primera entrega incompleta hasta tener acceso a ellos. A partir de ahí, los documentos probarían la existencia de ese desajuste de 1,2 millones de euros en las cuentas de 2026, motivado por la firma de dos contratos -los de Sanz e Índigo- no en la modalidad de representación artística, sino de patrocinio, lo que elevó el coste final. Tanto es así, ha recordado Del Corro, que Divertia ha debido pedir, «por tercer año consecutivo, una inyección extra de capital, pese a que el presupuesto casi se ha duplicado». Y eso, sin que aún se sepan las razones reales por las que la empresa municipal aceptó encargarse de catering de los conciertos, ni de los motivos, forma y criterios según los que se distribuyeron los ocho palcos VIP reservados a personas escogidas, que no se ofrecieron públicamente.
Pocas de esas dudas han recibido contestación por parte de Martínez Salvador. Y eso que, de nuevo, tanto Podemos e IU, como Vox, aun habiéndose perdido ya la posibilidad de la Sindicatura de Cuentas y de la Comisión de Investigación, han repetido su exigencia de aclaraciones sobre el alcance real del caso, y el papel de Ejecutivo gijonés en el mismo. Incluso Sara Álvarez Rouco ha advertido a la Corporación de que el concejal de Festejos «debería ser destituido por lo que le toca, ya que no tiene la dignidad suficiente para dimitir». Esa intención, por ahora, no parece estar sobre la mesa; de hecho, Martínez Salvador se ha escudado repitiendo que, «a día de hoy, ninguna de las contrataciones hecha fuera del Consejo de Administración de Divertia ha sido abonada», y asegurando que, pese a los problemas, «Gijón han tenido la mejor Semana Grande de los últimos años, y ha vivido uno de sus mejores veranos». Ante tal escenaril, y sin respuestas para sus dudas, Del Corro ha zanjado el asunto tirando de sorna, y rescatando la porción de responsabilidad que, en su opinión, tiene en todo esto Carmen Moriyón. «Menudo marrón en que le ha metido a usted la jefa…», se ha despedido.
El resumen: Entre bomberos no vamos a pisarnos la manguera, y como si se revuelve e investiga, va a salir mierda a repartir para todos, lo mejor es echar tierra, que pase el nublado y que no se mire ni se busque nada, porque como se encuentre lo que hay, igual la cosa acaba con más de dos en el banquillo del juzgado…