La alcaldesa no desvela dónde, ni cómo, serán instalados, aunque sí descarta cualquier injerencia del Gobierno en el plan que está elaborando la Red de Inclusión Activa, como también que, una vez terminen las obras, el edificio vaya a tener otros usos

A solo doce días para que el mes termine y, por extensión, para que comiencen los trabajos de reacondicionamiento del Albergue Covadonga, es mucho lo que se sabe de cómo se desarrollará dicho proyecto… Pero también demasiado, y demasiado serio, lo que se sigue desconociendo. Por ejemplo, qué será de sus cientos de usuarios, cuyo futuro es aún incierto después de que una parte de los vecinos de El Natahoyo, primero, y de La Calzada, después, se opusiesen a un hipotético realojo de esas personas en sus respectivos barrios, y de que, fruto de las movilizaciones el Ayuntamiento descartase ambos emplazamientos. Pues bien, ayer jueves, en el inicio oficial del curso político, la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, siguió sin dar respuesta a tan capital pregunta, aunque sí reforzó las declaraciones hechas el martes por el portavoz municipal, Jesús Martínez Salvador, y aseguró que «este mes de septiembre esa cuestión quedará zanjada». El balón, por tanto, continúa en el tejado de la Red de Inclusión Activa (REDIA), encargada de elaborar el plan de realojo.
A ese respecto, la regidora también quiso desmentir los rumores que están circulando acerca de una posible injerencia del Gobierno en esa planificación de la REDIA, rechazando tal hipótesis por completo. Y no fue la única; Moriyón también trató de desterrar las teorías que afirman que las obras en el Covadonga ocultarán una supuesta intervención pensada para revalorizar la zona en la que se erige, de la mano de un traslado definitivo del Albergue a otro lugar de la ciudad. Tales afirmaciones beben de la próxima reurbanización del entorno de Sanz Crespo, una vez se consume el derribo del viaducto de Carlos Marx, a lo que se sumaría la futura construcción de la estación intermodal, lo que, presumiblemente, multiplicará el valor urbanístico. Ahora bien, a juicio de la regidora nada de eso tiene base. «Ni hay especulación con los terrenos, ni se va a cambiar la ubicación, ni se van a hacer pisos de lujo, y ni hay nada extraño», afirmó, antes de apuntar que el Covadonga «va a permanecer» donde lleva desde 1995. Su política, pues, será «seguir con la continuidad de la atención a las personas sin hogar, en riesgo de exclusión social y residencial, y en el mismo sitio donde está ahora».