Con motivo del Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata, Rapiegas organiza en la plaza Mayor una acción para condenar a quienes se aprovechan de ese comercio, y para reivindicar la Ley Abolicionista del Sistema Prostitucional
Fue uno de los hitos más comentados en Asturias en los compases finales del 2025. Un buen día de octubre -o malo, según la sensibilidad de cada cual-, varias vallas publicitarias ubicadas en distintos puntos de la región anunciaron la inminente apertura de una supuesta ‘Putero’s Academy’, o ‘Academia de puteros’, bajo el provocativo eslogan ‘Putero no naces… ¡Te haces!’. A estas alturas, sobra aclarar que no había nada de cierto en ello; es más, todo fue una campaña concebida por la ONG Médicos del Mundo, con el apoyo de la Dirección General de Igualdad del Principado, para denunciar la realidad de la prostitución y, de paso, para afear a quienes se aprovechan de semejante comercio. Pues bien, menos de un año después el testigo de tan polémica acción era recogido ayer domingo por el colectivo feminista Rapiegas: al mediodía unas cincuenta de sus integrantes se concentraban en la plaza Mayor de Gijón para, con sus rostros cubiertos por máscaras blancas, exigir acciones directas que contribuyan a abolir la prostitución. Una cruzada de lo más oportuna, si se piensa que el miércoles se conmemorará el Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata… Y a la que, como no podía ser de otro modo, tampoco le podía faltar una consigna pegadiza: ‘¿Cuántos puteros crees que conoces?’.
Con dicha pregunta orbitando sobre ella, las participantes desarrollaron una performance ante el Ayuntamiento de la ciudad, enarbolando pancartas y carteles en los que se recogían auténticas reseñas escritas por consumidores de prostitución. El tono y sentido de tal catálogo de valoraciones es fácil de imaginar… Solo que Rapiegas optó por reemplazar los nombres usados por sus respectivos autores en los portales digitales en los que se publicaron por expresiones como «Tu hermano», «Tu médico», «Tu jefe»… Un intento, explican las impulsoras de la iniciativa, de hacer ver al conjunto de la ciudadanía que «el putero no es una figura lejana, ni excepcional; es alguien cercano y cotidiano». Sea como sea, el mensaje dio sus frutos, y varias decenas de personas se acercaron a las participantes para interesarse por los detalles de la acción y por el mensaje que se pretendía trasladar. Mensaje, todo sea dicho, con una derivada legal; y es que Rapiegas aprovechó la cita para reivindicar de nuevo la Ley Orgánica Abolicionista del Sistema Prostitucional (LOAPS), todavía una mera propuesta, pero de entrada en vigor fundamental, entienden, dado que «persigue a proxenetas y puteros y declara sin ambigüedades que los cuerpos de las mujeres no están en venta». En fin, argumento todos que concluyeron con el conocido grito «¡Putero, al caldero!».






