La atropellada, que, según varias fuentes, se hallaba demasiado cerca de las vías, resultó herida por el impacto, aunque sigue con vida y fue evacuada a dependencias hospitalarias; las autoridades siguen investigando las razones del incidente

Hablar del músculo ferroviario de Avilés exige mencionar el archiconocido paso a nivel de Larrañaga. Nexo prioritario entre las avenidas de Los Telares y Conde de Guadalhorce, su ubicación estratégica lo ha convertido en uno de los más transitados de su clase en la ciudad… Y, también, en uno de los que más incidentes ha registrado. El último, de hecho, este mismo martes. Poco antes del mediodía de ayer una mujer de unos cincuenta años resultaba herida tras ser arrollada por un tren Civia del servicio de Cercanías de RENFE, que se dirigía hacia Oviedo. Hasta el momento, ni la gravedad de las lesiones, ni las razones del atropello -que están siendo investigadas por la Policía Nacional- han trascendido; no obstante, testigos que se hallaban en la cercana estación ferroviaria avilesina en ese momento relatan que, según comentaban los empleados, la mujer estaba demasiado cerca de las vías. Eso sí, el suceso forzó varias suspensiones en la línea C3 de ancho ibérico, y retrasos en las de ancho métrico, mientras se procedía a evacuar a la afectada.
Con una historia que se pierde en el tiempo, y cuyo arranque algunos amantes del ferrocarril sitúan a finales del siglo XIX, el paso de Larrañada se ha convertido en uno de los ‘puntos negros’ ferroviarios de Avilés, al haber sido escenario de frecuentes atropellos, por distintas causas y con diversos resultados. Durante la mayor parte del siglo pasado, y las primeras décadas del XXI, lo que comenzó siendo un punto de cruce improvisado junto a la vivienda del ingeniero decimonónico Carlos Larrañaga Onzalo -aún en pie, y que opera como residencia geriátrica privada- sirvió de paso tanto a vehículos como a personas a pie. Esa dinámica cambió radicalmente en 2021, cuando se prohibió el paso del tráfico rodado, medida que se consumó en 2023, con la construcción de un muro. No obstante, pese a ello, abundan los testimonios de imprudencias a orillas de la vías; en efecto, la visibilidad relativamente buena a ambos lados lleva a muchos -incluidos menores- a ignorar las señales de precaución, y a arriesgarse a cruzar pese a que los trenes se aproximan. En ese sentido, las autoridades llevan años insistiendo en que desafiar a los convoyes es una práctica extremadamente peligrosa.
Si necesitas ayuda, o conoces a alguien que la necesite…
- Línea 024 de atención a las conductas suicidas.
- Servicios de Emergencia, a través del 112 (SAMUR, SUMMA).
- Asociación Internacional del Teléfono de la Esperanza: 717 003 717.
- Teléfono de Prevención del Suicidio: 900 925 555.
- Línea de Ayuda a Menores de la Fundación ANAR: 900 202 010.