Huelgas, protestas, demandas y discrepancias sobre jornada y descansos jalonan diez años de episodios laborales en la cadena

La historia laboral reciente de Alimerka acumula diferentes episodios de tensión con trabajadores y organizaciones sindicales. Procedimientos judiciales derivados de despidos, huelgas por la negociación colectiva, protestas por falta de personal, reclamaciones por excesos de jornada y, ahora, un nuevo enfrentamiento por la distribución de los descansos dibujan una década con varios conflictos de diferente naturaleza y alcance.
Para encontrar algunos de los antecedentes hay que remontarse a procedimientos judiciales que todavía permanecían abiertos entre 2016 y 2017 como consecuencia de un despido colectivo anterior. Diferentes casos terminaron llegando hasta los tribunales superiores, incluidos recursos ante el Tribunal Supremo. Se trataba de procedimientos individuales derivados de aquellas extinciones laborales y que prolongaron judicialmente el conflicto durante varios años.
El siguiente gran episodio colectivo llegó en 2018. La negociación del convenio de minoristas de alimentación de Asturias comenzó en marzo y pronto evidenció las diferencias entre las organizaciones sindicales y la patronal. Alimerka tenía un importante peso dentro de ASUPA, la asociación empresarial participante en aquellas negociaciones, y era la empresa con mayor número de trabajadores del sector.
Las conversaciones atravesaron momentos de bloqueo y los sindicatos llegaron a plantear movilizaciones y una huelga durante la campaña navideña. La intervención del Servicio Asturiano de Solución Extrajudicial de Conflictos (SASEC) permitió finalmente alcanzar un acuerdo que evitó los paros previstos.
Pero la tensión regresó apenas un año después. En diciembre de 2019, CCOO, UGT y USO convocaron ocho jornadas de huelga coincidiendo nuevamente con la Navidad. Entre las reivindicaciones sindicales figuraban cuestiones salariales y otras relacionadas con descansos, antigüedad, vacaciones, categorías profesionales y permisos.
El conflicto alcanzó uno de sus momentos de mayor tensión el 21 de diciembre, cuando piquetes bloquearon las entradas y salidas del centro logístico de Alimerka en Llanera. La compañía denunció aquellos hechos ante la Guardia Civil.
Tras cerca de dos años de negociaciones, interrupciones y dos convocatorias de huelga, en enero de 2020 se terminó firmando el convenio colectivo para el periodo 2018-2023.
Protestas por la carga de trabajo
La conflictividad reapareció en 2022, especialmente en León. Trabajadores y representantes sindicales protagonizaron concentraciones para reclamar un aumento de las contrataciones. Los sindicatos denunciaban entonces una situación de «sobrecarga de trabajo», además de cambios de turnos, puestos y una utilización de la polivalencia funcional que consideraban excesiva.
Ese mismo año se produjo otro episodio laboral en Benavente relacionado con el cierre de un supermercado. Empresa y trabajadores terminaron alcanzando un acuerdo para los 25 empleados afectados, con condiciones específicas para aquellos que optasen por extinguir su relación laboral en lugar de aceptar el traslado inicialmente planteado.
La jornada volvió a convertirse en protagonista en 2025. Alimerka anunció en mayo la implantación de una semana laboral de 37,5 horas distribuida mediante un sistema de cinco días de trabajo y dos de descanso, conocido como 5+2. La compañía presentó entonces el modelo como una mejora de las condiciones laborales de su plantilla.
Sin embargo, a finales de ese mismo año surgió una nueva discrepancia. CCOO y UGT denunciaron la existencia de excesos de jornada acumulados durante 2025 y reclamaron que las horas fueran abonadas o compensadas. Alimerka rechazó esa interpretación y defendió que cumplía la legalidad y que los excesos correspondientes eran compensados.
La mediación celebrada en diciembre ante el SASEC terminó sin acuerdo. Los sindicatos hablaban entonces de alrededor de 200 reclamaciones individuales.
El conflicto continuó durante 2026. En marzo, CCOO y Alimerka alcanzaron un acuerdo dentro de un procedimiento de conflicto colectivo ante el SASEC, posteriormente inscrito y publicado oficialmente.
Pero apenas unos meses después se ha abierto otro frente. La compañía ha planteado sustituir el modelo 5+2 por un calendario denominado 6-5-6-5, que alterna semanas de seis días trabajados con otras de cinco.
La negociación terminó sin acuerdo entre Alimerka y CCOO, UGT, USO y FETICO. Según los cálculos difundidos por CCOO, el nuevo modelo supondría pasar de aproximadamente 104 a 78 días de descanso al año respecto al sistema 5+2. Se trata de una estimación sindical que la organización utiliza para fundamentar su oposición al cambio.
Alimerka, por su parte, ha justificado la reorganización por necesidades operativas y por la necesidad de garantizar suficiente plantilla durante todo el horario de apertura y especialmente en los momentos de mayor actividad.
La discrepancia ha entrado ya en una nueva fase. UGT y CCOO han anunciado que sus servicios jurídicos preparan acciones mediante un conflicto colectivo ante la Audiencia Nacional.
Diez años después de aquellos primeros procedimientos judiciales, la organización de la jornada, los descansos y las condiciones de trabajo vuelve así a situarse en el centro del enfrentamiento laboral en Alimerka.