El día 24 se celebrará una nueva junta del número 8 de Jacques-Yves Cousteau en la que VIPASA, que tiene alquilada la inmensa mayoría de los pisos, y los cinco propietarios privados existentes decidirán la intervención definitiva a partir de lo tratado en la ordinaria del 13 de octubre

La situación del bloque del número 8 de Jacques-Yves Cousteau, en el barrio gijonés de Montevil, se coló ayer en la Comisión de Ordenación del Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Humanos de la Junta General. Hasta tres preguntas sobre el mismo transmitió el diputado popular José Agustín Cuervas-Mons al consejero Ovidio Zapico, centrándose la primera en la solución que plantea el Gobierno a la situación de este edificio de 126 viviendas, todas propiedad de Viviendas del Principado de Asturias (VIPASA) a excepción de 5 que fueron adquiridas en propiedad por sus inquilinos, afectado por filtraciones de agua en episodios de lluvia que perjudican y preocupan a los bajos del patio interior y a los pisos superiores. «Es hacer una actuación integral sobre los canalones y sobre la cubierta de los patios interiores que tiene que ir más allá de actuaciones puntuales que se han realizado hasta el momento y abordar de una manera más duradera las deficiencia existentes», respondió el también coordinador general de Izquierda Unida (IU-IX), que anunció que el día 24 se celebrará una nueva junta en la que VIPASA y esos cinco propietarios tomarán una decisión sobre las alternativas técnicas planteadas en la reunión ordinaria celebrada el 13 de octubre.
Cuervas-Mons acusó a Zapico de tener desatendidas las viviendas del parque público y, en este caso concreto, señaló que «las puertas del portal tienen los telefonillos estropeados y entra cualquiera al no cerrar los puertas; hay problemas estructurales del propio edificio, de bajantes de aguas pluviales que no funcionan y generan humedades, y lo mismo de aguas no pluviales, con daños en la fachada importantes, desconchados; ocupaciones de trasteros que se utilizan, con todo el respeto, como picadero por ocupas; carpinterías de madera deshechas que hacen que entre agua en las viviendas; arquetas con cables expuestas al agua, que un día va a haber una desgracia». Se acompañó de fotografías en las que se podían ver los toldos colocados por unos vecinos del quinto para evitar la entrada del agua, así como de sacos en los bajos, mientras que el consejero relacionó las dificultades para una intervención inmediata con el hecho de que el bloque no sea íntegramente público. Así, en intervenciones posteriores, defendió no vender vivienda pública como en el pasado y seguir ampliando el parque de VIPASA.
El popular, de igual forma, preguntó también por los garajes del edificio y por los contratos originales. En el primer caso, Zapico apuntó que «ni la calificación definitiva como vivienda protegida, ni la escritura de declaración de obra nueva y división horizontal, atribuyen a ese espacio la condición de locales destinados a garajes o aparcamiento. Por lo tanto, cuando se hicieron no se pensó en destinarlo a garaje o aparcamiento», lo que llevó Cuervas-Mons, apoyado de fotografías en las que se veía ese espacio distribuido como si fuera un parking,a criticar que no se interviniera para habilitarlo como tal desde la construcción del edificio en el 1998. Mientras, sobre la otra cuestión, el consejero explicó que «ninguno contemplaba la opción de la compra».