En el primero de ambos sucesos un cazador resultó herido e inmovilizado en Pelúgano tras caer y lesionarse un tobillo, mientras que en el segundo una mujer quedó enriscada en una pared vertical las inmediaciones del lago de Las Moñetas

Ha terminado el puente del 12 de octubre -Día de la Hispanidad, para los más despistados-, festividad en la que, como cada año, los integrantes de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado gozaron de un protagonismo especialmente destacado. El multitudinario desfile celebrado ayer en Madrid supuso una prueba palpable de ello. Sin embargo, fieles a esa máxima de que quienes protegen a la sociedad nunca bajan la guardia, ayer lunes el Servicio de Emergencias del Principado (SEPA) se vio obligado a realizar dos intervenciones en áreas de montaña de la región -en Aller y en Cabrales, respectivamente-, ambas helitransportadas, para asistir a otras tantas personas que precisaron su ayuda. Afortunadamente, ninguna de ellas se saldó ni con finales trágicos, ni con consecuencias físicas excesivamente graves, y pudieron ser evacuadas sin mayores problemas.
El primero de los sucesos se registró en la zona de Pelúgano, en Aller, alrededor de las 12.33 horas. Fue en ese momento, de hecho, cuando el Centro de Coordinación de Emergencias recibió el aviso, dado por un cazador que había sufrido una caída, se había lesionado un tobillo y no podía moverse de la posición en que se encontraba. Sin posibilidad de alcanzar el punto en cuestión por tierra, el efectivos del Grupo de Rescate de Bomberos de Asturias, a bordo del helicóptero medicalizado, despegaron de La Morgal y pusieron rumbo hacia allí, localizando al hombre y asistiéndolo sobre el terreno. Una vez estabilizado y con los primeros cuidados proporcionados, fue llevado al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).
Más anecdótico, aunque con un punto aterrador, fue el segundo hecho de la jornada, que tuvo por escenario las inmediaciones del lago de Las Moñetas, en el concejo de Cabrales. Allí, a eso de las 13.52 horas, una montañera alertaba al SEPA para avisar de que se había quedado enriscada en una cornisa vertical a cien metros de altura, sin cuerdas, desorientada y sin poder ni avanzar, ni retroceder. Como ya sucediese en Aller, las condiciones del terreno hicieron necesario poner el vuelo la aeronave, desde la cual los rescatadores ejecutaron una operación de grúa para extraer a la mujer. Para las 14.43 la afectada fue depositada, ilesa, en un espacio seguro, y mientras los profesionales regresaban a su base, ella continuó su camino.