domingo, abril 18, 2021
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Amalia, Ale y El Planeta

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diario pop firma

“Entre Ale y Amalia, Gijón sale de su hastío y su nostalgia de ciudad industrial, guerrillera, y se escapa de toda la mitología obrerista y macho acumulada en décadas”


El Planeta, la última película de Amalia Ulman, acaba de recibir tres galadones del Festival Internacional de CIne de Buenos Aaires (BACIFI). Amalia ha triunfado en Sundance como una directora revelación del nuevo cine independiente y ya aparece en las páginas de Varity. Me fascina la trayectoria de Amalia, que ya tiene obra en la Tate Modern de Londres. En algunos catálogos se la considera como la primera artista de Instagram. Cuando la conocí, allá por 2019 en el Toma 3, me encontré el rostro tímido de una mujer elegante, inteligente y underground, buscando financiación para la postproducción de su primer largometraje, el mismo que ahora recibe el reconocimiento internacional.

Siempre que pienso en Amalia tengo la impresión de que allí éramos dos personajes extraídos de una peli de Jim Jarmusch, Noah Baumbach o Sofia Coppola, hablando de cine, de arte, de nuestras vidas cotidianas, de su vida en Los Ángeles, de su mudanza a Nueva York, de nuestras flores rotas, de todos los proyectos que se perdieron en cada mudanza, en cada traslado, de nuestras heridas abiertas y también de algunos huesos rotos.

“La argentina más gijonuda es un hermoso animal cinematográfico”

Amalia tiene el talento de convertir los grandes hallazgos en pequeños descubrimientos artísticos. Hace 7 años publicó Excellences & Perfections, un libro que registra todos sus selfies que son siempre los de una mujer eléctrica, desorientada, sobrevenida por la fama, el drama y así en este plan. Foto a foto, día a día, Instagram se convirtió durante un año en un diario ficticio, todos lo son, que explicaba nuestro tiempo con veracidad minutísima, acelerada, precipitada y digital, a través de tres mujeres que, de alguna manera, escondían la sonrisa y la tristeza de Amalia.

Con El Planeta cristaliza la vocación de una directora que incluye a su madre, Ale Ulman, en un relato que tiene a Gijón de fondo y a los avatares de sus protagonistas como anécdota convertida en nervio de nuestra historia contemporánea. El Planeta cuenta la vida de dos estafadoras que fueron dejando pufos en los restaurantes de Gijón, fingiéndose ricas y famosas. Algunos recordarán el caso porque incluye a José María Pérez, entonces concejal, quien se querelló finalmente contra ellas, aunque esa es otra historia. La mirada de Ale junto a su hija Amalia, que interpretan a madre e hija, respectivamente, desvela una historia agria y dulce, la anatomía familiar y femenina del fracaso y la soledad.

Ver a Ale Ullman en la gran pantalla ha sido confirmar algo que todos los que la conocemos intuíamos. La argentina más gijonuda es un hermoso animal cinematográfico, a caballo entre el cine de Bergman y una película de Almodóvar. Moderna y culta y maravillosamente rock, Ale se inventa los días cada mañana en una biblioteca, una sidrería, un concierto, un pub. Sus ojos acumulan todas las fiestas de mañana, alguna tragedia y un permanente sentido de la actualidad. Con El Planeta ha nacido una estrella.

Entre Ale y Amalia, Gijón sale de su hastío y su nostalgia de ciudad industrial, guerrillera, y se escapa de toda la mitología obrerista y macho acumulada en décadas, para ofrecernos otra cosa mucho más estimulante y contemporánea, ante el desasosiego de la incertidumbre y la nada. El Planeta recupera eso que tanto afirmaba Juan Cueto de nosotros. Si Oviedo es una capital eminentemente literaria, Gijón es inexorablemente una ciudad audiovisual, a caballo entre Nueva York y Buenos Aires. Bien.

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