La gerente del Consorcio aseguró el martes que, entre 2023 y 2024, se remitieron 5.600 toneladas de CSR para su quema en pruebas en la planta de Tudela Veguín, contradiciendo así la versión previa del Gobierno de que tal cosa no había sucedido
La oposición carga contra el Ejecutivo, acusándolo de incurrir en «mentiras» y en «opacidad»; Alejandro Calvo, consejero de Medio Ambiente, se defiende alegando que se trató de un hecho «puntual», y que no traza la estrategia futura del Principado

El manejo del lenguaje es un arte sumamente curioso… Basta una coma de menos, una palabra de más o una afirmación proferida a destiempo para que, de golpe y porrazo, lo que hasta entonces había sido una balsa de tranquilidad se convierta en un mar dialectico embravecido. Y ese delicado equilibrio es el que esta misma semana se ha roto en el entorno del Consorcio para la Gestión de los Residuos Sólidos de Asturias (COGERSA). El que la gerente de dicho ente, Paz Orviz, admitiese este martes el envío de varias toneladas de residuos generados en el Principado, catalogados como Combustible Sólido Recuperado (CSR), para su quema en la planta que la cementera Tudela Veguín opera en la localidad leonesa de La Robla desataba un torbellino de críticas desde los restantes partidos con representación en la Junta General. No tanto por el hecho en sí, que también, sino, sobre todo, porque una semana antes fuentes del Ejecutivo habían negado categóricamente semejante traslado de desechos. Tanto ha escalado el asunto, que el consejero de Medio Ambiente, el socialista Alejandro Calvo, se veía obligado a tomar cartas en el asunto, y a acotar que el de La Robla fue un caso circunstancial que de ninguna manera dicta la que será la estrategia futura asturiana en materia de gestión de residuos.
El origen de la cuestión, relató la propia Orviz el martes, durante su comparecencia en la Comisión de Movilidad, a petición del PP y de Foro, se remonta a los años 2023 y 2024. Poco después de que entrase en servicio la ‘plantona’ de COGERSA ubicada en Serín, dedicada al tratamiento de la fracción resto -la misma que se quemó en abril de 2024, ya reconstruida pero aún inactiva-, la entidad recibió de Tudela Veguín una solicitud para recibir más de 6.300 toneladas de CSR, resultante de las actividades realizadas en las instalaciones asturianas. El objetivo, notificaron los responsables de la cementera, era incinerar tales residuos en el marco de unas pruebas que debían acometerse para evaluar el estado y la capacidad de sus equipos; en consecuencia, y a coste cero para el Consorcio, este último remitió 778 toneladas de CSR a la planta de Tudela Veguín en Aboño, y las 5.600 toneladas restantes, a la de La Robla. Como apuntó Orviz, «COGERSA no pagó por ello; era en el ámbito de las pruebas y, bueno, en aquel momento a nosotros también nos venía bien, porque le dábamos una salida» a ese CSR recién producido. Hasta donde se ha podido investigar, no constan otros envíos semejantes a la citada empresa, o a otras, desde la puesta en marcha de la ‘plantona’. Sin embargo, pese a ello, el mal ya estaba hecho.
Críticas, incluso, de los socios de Gobierno
Unas veinticuatro horas más tarde, el miércoles, la cuestión se convirtió en uno de los temas estrella en la sesión de la Junta General del Principado. El que la gerente de COGERSA hiciese semejantes declaraciones menos de una semana después de que el Gobierno autonómico, con Adrián Barbón a la cabeza, negase cualquier envío de residuos a León empujó a las fuerzas representadas ajenas al PSOE desenvainar sus sable; y la primera en hacerlo fue Convocatoria por Asturias, a la sazón uno de las integrantes del Ejecutivo. Su portavoz, Xabel Vegas, admitió sentirse embargado por una «enorme preocupación», y reprochó que «no puede ser que una semana se diga en sede parlamentaria que no se ha enviado CSR a quemar a La Robla, y que una semana más tarde se nos diga exactamente lo contrario», no sin antes exigir una «transparencia total» en lo concerniente a la gestión del Consorcio. Más virulenta se reveló Covadonga Tomé, del Grupo Mixto, quien no dudó en calificar lo ocurrido de «absoluto desastre» y de «clamorosa» brecha entre las declaraciones del Gobierno y las de COGERSA. Eso, por lo que respecta a las diferentes versiones, pero es que, además. Tomé cargó contra el traslado de CSR mismo. «Como no sé qué hacer con mis residuos, y no sé cómo gestionarlos, los exporto a otro sitio, para que se incineren en otro lugar, donde van a producir el mismo efecto nocivo sobre el medio ambiente», afeó.
Tampoco Vox se quedó atrás. Su portavoz, Carolina López, tildó las palabras proferidas un día antes por Orviz de «demoledoras», y acusó al PSOE en general, y a Barbón en particular, de estar «instalado en la mentira». Pero, sin duda, el más expeditivo fue el principal oponente del Ejecutivo: el PP. Luis Venta, diputado de la formación ‘azul’, comenzó su intervención asimilando la situación con «la misma línea de mentiras y de engaños de este Gobierno para tapar las irregularidades y el desgobierno». Acto seguido, puso su punto de mira exactamente sobre Barbón, acusándole directamente de «mentir de nuevo a los asturianos con la gestión de los residuos y con COGERSA». A ese respecto, para Venta el tratamiento de la cuestión de La Robla vendría a probar que el liderado por el PSOE es un equipo «acorralado», necesitado de «recurrir de forma sistemática a las evasivas y a las medias verdades para camuflar el descontrol técnico y político en una materia tan sensible para la comunidad autónoma». Más allá de todas las intervenciones reseñadas, en el aire orbitaba una duda generalizada: ¿lo narrado por Orviz marcará la futura senda de la gestión de residuos en Asturias, en un momento en el que la planificación de la misma está todavía sobre la mesa?

La respuesta la daba esta semana el propio consejero de Medio Ambiente. A la vista de la polémica surgida, Alejandro Calvo remitía a los medios un comunicado en el que explicaba que el CSR enviado a Tudela Veguín había sigo generado durante la fase de pruebas de la ‘plantona’ de Serín, no con posterioridad a su puesta en marcha en firme; además, se trató de la respuesta a una solicitud aislada y puntual. «Que eso haya sucedido en el pasado, y en aquel momento, no condiciona para nada el futuro, ni es lo que opina el Gobierno de Asturias», detallaba en el escrito Calvo, muy crítico conque se haya vuelto a dar protagonismo a una noticia que «está publicada hace meses». De todos modos, por lo que respecta a la duda en torno al próximo modelo de gestión, el consejero advertía de que no se definirá el futuro de los residuos hasta que la ‘plantona’ vuelva a estar operativa; no obstante, sí aseguraba que «la valorización del CSR deberá adoptarse con rigor técnico», y siempre mediante los correspondientes procedimientos de contratación pública, «una vez exista una producción estable y dimensionada». En cualquier caso, el Ejecutivo esta ponderando otras alternativas a su quema, con el objetivo de actuar buscando «el mayor interés general, y el menor coste para los asturianos».