Un total de doce concejos se están viendo afectados por los distintos frentes, de los cuales ocho permanecen activos, y los seis restantes, controlados; los equipos de extinción han repetido una noche de lucha incesante para frenar el avance de las llamas

Poco a poco, metro a metro, esfuerzo a esfuerzo, la ‘marea de fuego’ que asola Asturias desde hace días parece ir remitiendo o, al menos, perdiendo intensidad. Según anunciaba a las 6.35 horas de este jueves el Servicio de Emergencias del Principado (SEPA), hoy siguen siendo ‘solo’ catorce los incendios forestales que continúan ardiendo dentro del territorio, distribuidos en una docena de concejos. La cifra es análoga a aquella con la que la región despidió el miércoles; sin embargo, las buenas noticias son que el número de focos activos ha bajado de diez a ocho, con otros seis ya controlados. Sobra decir que nada de eso se ha conseguido sin esfuerzo; los equipos de extinción de Bomberos del SEPA, los profesionales de las distintas Brigadas de Refuerzo de Incendios Forestales (BRIF), los agentes de la Guardería del Medio Natural e integrantes de otros organismos han vuelto a pasar la noche combatiendo cara a cara con las lenguas de fuego, acotando perímetros para detener el avance de los frentes, y tratando de acabar con ellos mediante una combinación de enfriamiento con agua y eliminación de combustible.
De los focos activos detectados esta mañana, uno de los más preocupantes, por su extensión, sigue siendo el de Antoñana, en Belmonte de Miranda; el mismo que, durante las últimas 72 horas, ha concentrado buena parte de la inquietud de los profesionales desplegados. Igualmente activos están los incendios localizados en la parte alta de San Román, en Amieva; en Asiego de Cabrales, en la localidad canguesa de Sirviella, y en Cavandi, en el término municipal de Peñamellera Baja. Completan la lista de fuegos activos los de Riofabar, en Piloña; Calabazos, en Tineo, y Carangas, en Ponga. Este último, por suerte, se limita a la parte alta de la zona, un detalle que, aunque entraña la dificultad de lo escarpado del terreno, hace tener esperanzas sobre su pronta puesta bajo control. De hecho, esos últimos frentes, los declarados controlados, son los que se ubican en Lantigo, en Allande; en Ambres, parte de Cangas del Narcea; en Caraves, en Peñamellera Alta; en Aguín, población de Piloña; en la llanisca La Borbolla y, por último, en Arenas de Cabrales. Finalmente, conviene recalcar que, hasta la fecha, no se ha visto amenazado ningún núcleo poblacional, ni se han producido evacuaciones.