Baños de mar: cuando Gijón fue el paraíso de los balnearios

30 de septiembre de 20203min

Baños de mar: cuando Gijón fue el paraíso de los balnearios

30 de septiembre de 20203min
Foto: exposición del Fetival del Arcu Atlánticu

La historia de Gijón es la de su mar, la de un Cantábrico que ha sido siempre protagonista de la vida social y lúdica de la ciudad. Y el descubrimiento de la playa como lugar de esparcimiento en la segunda mitad del siglo XIX hizo que Gijón se convirtiera en el paraíso de los baños de mar. Entonces, los balnearios vivieron su auge, nuevos espacios dedicados a la diversión, el descanso, la salud del cuerpo y las vacaciones. La playa de San Lorenzo se consolidó como centro balneario del Norte de España, un pasado del que hoy ya no queda nada. 

La tradición balnearia de Gijón

En España surgieron distintos centros de baño en las costas mediterráneas y atlánticas, pero el desarrollo principal de los balnearios correspondió al litoral Cantábrico y, en gran parte, a Gijón, que se constituyó como motor de ese desarrollo. De hecho, entre 1893 y 1907 el arenal de San Lorenzo tuvo 4 centros de baño funcionando a la vez: Las Carolinas, La Cantábrica, La Sultana y La Favorita. Todos ellos en apenas unos kilómetros, los comprendidos entre el entorno de la iglesia de San Pedro y el final del muro, construido entonces hasta la altura de la calle Ezcurdia. 7

Las Carolinas

El edificio construido en 1887 se situaba al principio de la playa, en la zona más abrigada de los vientos. Un referente de la época, fue construido inspirado en los piers ingleses, y estaba considerado como uno de los mejores balnearios marítimos de toda España. 

Contó con todo tipo de baños de olas, pilas de mármol y baños sulfurosos, pero también con sala de conciertos y restaurante con menú del día. 

De estilo inconfundible, destacaba por un extenso pasillo con balconcillo para disfrutar de la brisa y las vistas al mar.

La Sultana 

Comenzó su actividad en 1887 y cesó en 1906, cuando se decidió derribar tras las obras de ampliación del Muro. Ofrecía todo tipo de comodidades al bañista como pilas de mármol y de hierro con baño de porcelana o multitud de casetas. Sin embargo, fue posiblemente el menos conocido por todos. 

La Cantábrica

Se situaba detrás de la iglesia de San Pedro, en donde hoy está el Real Club de Regatas, y es el balneario más moderno de todos. Edificado sobre roca, destacaba por su estructura de dos plantas. En la superior los usuarios podían descansar y en la inferior se ofrecían los tratamientos de talasoterapia y todas las comodidades apetecibles. 

La Favorita

Ocupaba la zona en la que hoy se encuentra La Escalerona y junto a Las Carolinas disponía de las mejores instalaciones. Abrió sus puertas en 1183 y contaba con habitaciones cómodas y espaciosas, magníficas pilas de mármol y una galería para el paseo y el recreo. 

A comienzos de la Guerra Civil, en 1936, los últimos balnearios que permanecían en Gijón fueron incendiados. Finalizaba así una época en la que dichas instalaciones habían simbolizado la esencia del verano gijonés.

Por miGijón

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