El presidente defiende en el Pleno de la Junta General «la política útil, con una visión humanista», y afirma que «nunca antepondré el interés electoral a cualquier otra consideración, porque lo importante son las personas»; llama a la aprobación de una Ley de Vivienda autonómica

Las elecciones del 29-N se colaron ayer en el Pleno de la Junta General de la mano de Adrián Barbón. Fue en el turno de preguntas al presidente cuando, en la primera respuesta al popular Álvaro Queipo, que le cuestionaba sobre «cómo valora la gestión del Gobierno de España para los intereses de Asturias», el socialista comenzó haciendo referencia a la reciente aprobación de la Ley LGTBI, con apoyo del PP, que agradeció, y de la Ley de Infancia y Adolescencia, con abstención, para después apuntar que son «dos leyes que suponen avances en libertades y derechos». «Eso es lo que nos vamos a jugar el 29 de noviembre: si queremos seguir avanzando o si, por contra, optamos por el retroceso y la involución de la mano de la extrema derecha», completó. En la réplica, el de Castropol señaló que «le ha fallado el subconsiciente. Yo no le estoy preguntando por el 29 de noviembre».
Durante la sesión, y en respuesta a Vox sobre la vivienda —«¿es un problema de ahora o sólo aparece en elecciones?», cuestionó Carolina López Fernández—, Barbón también aseguró que «siempre defenderé la política útil, con una visión humanista, y nunca antepondré el interés electoral a cualquier otra consideración, porque lo importante son las personas». En ese sentido, llamó a la aprobación de una Ley de Vivienda que, dijo, aporte nuevas herramientas para atajar la crisis social y que se sume a medidas ya desplegadas durante la presente legislatura como la declaración de zonas tensionadas para tratar de frenar el precio de los alquileres, la regulación de los apartamentos turísticos o la incorporación de 1.500 nuevas viviendas sociales al parque público. «Nosotros consideramos que la vivienda es un derecho constitucional, que tiene mucho que ver con la dignidad de las personas, mientras que la derecha la trata como un bien más, sometido a las reglas del mercado, y sobre el que hay un legítimo derecho a hacer negocio», apuntó.