La Fiscalía detecta hasta diecinueve hechos delictivos entre agosto de 2024 y abril de 2025, perpetrados por todos, o alguno, de los jóvenes ‘ultras’; las penas solicitadas van desde internamiento en semilibertad, a labores sociales y libertad vigilada

Asturias parece respirar más tranquila desde la reciente caída, hace solo dos días, del grupo ultraderechista conocido como ‘Whiteboys’, materializada en la detención de hasta diecinueve de sus miembros en Oviedo, Gijón, Avilés y Castrillón, con edades comprendidas entre los 14 y los 22 años. De ellos, efectivamente, ocho fueron identificados como menores; y ayer jueves, en un escrito remitido a los medios de comunicación, la Fiscalía del Principado dio cuenta de las ‘proezas’ que se les atribuyen a dichos jóvenes, y que sorprenden por su grado de violencia y organización. El catálogo es amplio y, sobre todo variado: incluye persecuciones de colectivos considerados objetivos -las autodenominadas «cacerías»-, agresiones físicas, amenazas, tenencia de armas ilegales, difusión de parafernalia nazi… Pero, también, en el caso de algunos de los ocho, tráfico de estupefacientes. En fin, un extenso repertorio por el que se piden penas que, en función del grado de implicación de cada uno, van desde la libertad vigilada y la realización de tareas socioeducativas, hasta el internamiento en régimen de semilibertad.
El Ministerio Fiscal circunscribe la lista de hechos al periodo comprendido entre agosto de 2024 y abril de 2025. En esos ocho meses, los procesados habrían perpetrado la friolera de diecinueve acciones de diversa índole; la primera de esas está fechada el 8 de julio de 2024, cuando dos de ellos -incluido el supuesto cabecilla, fundador del grupo de WhatsApp a través del que se organizaban- golpearon en la cara y dieron patadas a un tercer individuo en el pasadizo que conecta el paseo del Muro con el parque Isabel la Católica, en Gijón. Menos de un mes después, el 7 de agosto, el mencionado líder organizó la primera «cacería de guarros» de la que se tiene constancia; en ella participaron catorce ‘ultras’, incluidos cuatro de los ocho menores, y se saldó con una nueva agresión contra otra persona. A partir de ahí, la relación de ‘gestas’ incluye bofetadas a personas previamente sometidas por la fuerza, ataques por la espalda, pisotones en la cabeza de sus víctimas en el transcurso de peleas, o la exhibición de una camiseta ensangrentada que, supuestamente, habría pertenecido a un «moro» víctima de un ataque previo. También constan casos de acoso a integrantes del Sindicato de Estudiantes, profiriendo consignas nazis, e, incluso, un intento organizado de «reventar» la manifestación en apoyo a ‘Les 6 de La Suiza’ celebrada el 28 de septiembre de 2024, siguiendo órdenes de los líderes de otra conocida fuerza ‘ultra’, ‘Núcleo Nacional’.
Leales a los Ultra Boys, enemigos de los Symmachiarii
Por supuesto, la presencia de referencias al nacionalsocialismo, al Tercer Reich alemán, a Adolfo Hitler y a temáticas similares abundan en el relato de la Fiscalía, y no solo en el curso de sus acciones. En el grupo de WhatsApp en el que se comunicaban, los menores detenidos difundían consignas y simbología neonazi, aparte de exhibir armas tales como puñales, machetes, puños americanos, porras extensibles, espadas y hasta una pistola, e intercambiarse fotografías y vídeos de sus agresiones. Los mensajes intervenidos en tales conversaciones han permitido determinar con razonable precisión cuáles eran sus objetivos prioritarios, con extranjeros, homosexuales, Testigos de Jehová y personas de ideología de izquierdas a la cabeza. Paralelamente, se han encontrado exaltaciones de los Ultra Boys, el grupo más radical de aficionados al Sporting, y ataques planificados contra la formación rival, los Symmachiarii del Real Oviedo. El catálogo de ‘hazañas’ incluye también agresiones, físicas o verbales, contra personas sin hogar, y docentes y alumnos de diversos institutos de Gijón. Finalmente, se ha podido saber que, al menos, dos de los ocho adquirieron hachís y cocaína para distribuirla entre varios otros integrantes de los ‘Whiteboys’.
Por todo lo anterior, el Ministerio Fiscal califica a los ocho de coautores de los delitos de integración de grupo delictivo y de odio. Además, atribuye al líder tres delitos de lesiones leves, otro de tenencia de armas prohibidas, uno más de amenazas y dos contra la integridad moral. Un segundo joven se enfrenta al cargo de delito contra la integridad moral y a dos de lesiones de carácter leve; otros dos de sus compañeros, a delitos de tráfico de drogas y, por si fuese poco, uno de los anteriores ha sido señalado como autor de un delito de amenazas. Así las cosas, para el cabecilla se reclama internamiento en régimen semiabierto, de modo que pernocte en un centro especializado, pero realizando actividades formativas, educativas, laborales y de ocio fuera del mismo. En cuanto a sus subordinados, las penas demandadas van desde libertad vigilada para la prevención de comportamientos delictivos, hasta la realización de tareas socioeducativas orientadas a la educación en el respecto a los demás y la eliminación de prejuicios racistas.