En una operación conjunta de la Guardia Civil y la Policía Nacional, tres hombres de nacionalidad albanesa han sido detenidos, de los que dos pertenecían a la ‘banda del Mercedes’; uno de ellos se resistió al arresto, llegando a herir a un agente
Desde Barcelona, una mujer de origen sudamericano se encargaba de reservar los alojamientos en los que se ocultaban; acto seguido utilizaban un turismo en regla para llegar a Asturias, y otro con las matrículas alteradas, para perpetrar los robos

Se ha convertido en toda una costumbre que, de cuando en vez, la conocida como ‘banda del Mercedes’, ese grupo internacional itinerante especializado en perpetrar robos en viviendas unifamiliares, regrese a los titulares de la prensa. Y este viernes, de nuevo, le ha tocado. En una operación conjunta realizada por la Guardia Civil y la Policía Nacional, el pasado 1 de octubre tres hombres de nacionalidad albanesa, de los cuales dos serían miembros de la mencionada organización criminal, han sido detenidos en Gijón por su participación en, al menos, nueve asaltos perpetrados en distintas localidades de Asturias durante la primera quincena de julio, y mientras planifican otra oleada de ellos. No ha sido, por cierto, una intervención fácil; aparte de los obstáculos puestos por los ‘cacos’ para ser cogidos, uno de ellos se resistió al arresto con gran agresividad, llegando a herir a un agente de la Nacional. Todos ellos han ingresado en Centro Penitenciario del Principado, donde aguardan el fin de la investigación y el inicio del juicio, bajo las acusaciones de pertenencia a grupo criminal, robo con fuerza y, en el caso de uno de ellos, atentado contra agente de la autoridad.
Si bien formaciones delictivas itinerantes hay muchas -a menudo, con formas de proceder similares-, fue el modus operandi escogido por este grupo el que despertó las sospechas de ambos cuerpos policiales mientras se investigaban esos nueve robos de julio. Efectivamente, no tardó en descubrirse que los autores se valían de dos turismos distintos: uno, perfectamente en regla, para llegar a Asturias desde otras comunidades, y otro, con las matrículas alteradas, para perpetrar los delitos. Escarbando un poco más, los agentes también descubrieron que, en esos días la banda se había alojado en una vivienda emplazada en la zona rural de Gijón, alquilada por una mujer de origen sudamericano afincada en Barcelona. Ese detalle -la utilización de un tercero para obtener alojamiento- no resultó sorprendente; de hecho, es algo usual en este tipo de organizaciones, que suelen delegar la tarea de hallar alojamiento en cómplices que escogen opciones gestionadas por empresas, para evitar el contacto personal. Esa vía parecía no llevar a ninguna parte… Hasta que, en la segunda quincena de septiembre, la mujer alquiló desde Barcelona otra vivienda; esta vez, en un barrio de la zona urbana de la ciudad.
A partir de ahí, los uniformados se pusieron a trabajar sobre el terreno. Sabedores de que la reserva del alojamiento había sido hecha por nueve días, establecieron un discreto dispositivo de vigilancia en torno al mismo, y pronto vieron llegar a dos de los albaneses, a los que días después se sumó el tercero. De 29, 31 y 38 años, respectivamente, los recién llegados no perdieron el tiempo; en las jornadas siguientes uno de ellos acudió, al menos, dos veces a una gran superficie para comprar guantes y herramientas fáciles de asociar con asaltos a viviendas. Además, la fecha del cambio de hora se aproximaba y, con ello, se avecinaban franjas de mayor oscuridad, lo que ofrecería condiciones propicias para los robos. Aun así los delincuentes, cautos y profesionales, pusieron múltiples trabas, a fin de que sus movimientos no fuesen rastreados con precisión. Y así continuó ese juego del gato y el ratón hasta que, por fin, se confirmó la presencia de uno de los coches utilizados por la banda, un Mercedes de la serie A, en Ceares y Viesques; áreas en las que, de hecho, se cometieron dos robos con fuerza a otros tantos pisos, en los que se sustrajeron joyas, euros y dólares estadounidenses.
Por si todos los indicios anteriores no fuesen suficientes, casi al mismo tiempo el intercambio de información entre la Guardia Civil y la Nacional aportó un dato definitivo: dos de los sospechosos habían sido detenidos en la ciudad condal en 2023, y reconocidos como miembros de la ‘banda del Mercedes’. No hizo falta nada más. El 1 de octubre, pasadas las 9.40 horas, agentes del Área de Patrimonio del instituto armado, y de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de la Policía Nacional de Gijón, abordaban a los albaneses y los engrilletaban, trasladándolos a continuación a dependencias judiciales. Durante la operación se les intervino dinero en moneda europea y estadounidense, y objetos procedentes de otros robos. Eso sí, los arrestos tuvieron su precio; como se ha dicho, uno de los ‘cacos’ se revolvió, violento, e hirió a un uniformado de la Nacional; tal fue el alcance de las lesiones sufridas, que dicho profesional precisó asistencia sanitaria.