La veterana hostelera, de 65 años y retirada desde hacía una década, falleció el sábado, atragantada durante la celebración de la Primera Comunión de su nieto; su entierro tendrá lugar esta tarde, en el cementerio de la iglesia parroquial de San Vicente

El verdor de Caldones no brilla hoy igual que ayer. Ni que el día anterior. No importa que el mal tiempo que marcó los últimos compases de la semana pasada haya remitido… La sombra de la tragedia se ha cernido sobre la parroquia gijonesa tras conocerse la muerte, el pasado sábado, de María Ángeles Díaz García, por siempre ligada al ya clausurado merendero La Bombilla. La veterana hostelera, de 65 años, fallecía en el transcurso de la celebración de la Primera Comunión de su nieto, atragantada con un pedazo de comida. De nada sirvió que varios de los presentes le practicasen la maniobra de Heimlich; pese a que recuperó el conocimiento tras un desvanecimiento inicial, ‘Geli’ -como era conocida por prácticamente todos aquellos que la trataron, junto con ‘Angelita’- perdía la vida en el Hospital de Cabueñes, a donde pudo ser trasladada por los servicios de emergencias.
«Trabajadora», «encantadora», «un cielo» o «irrepetible» son solo algunos de los calificativos que se llevan escuchando desde que trascendiese la terrible noticia. Porque ‘Geli’, en Caldones, fue mucho, y durante mucho tiempo. No en vano, hasta que echó el cierre hace una década, por jubilación, La Bombilla se erigió en un auténtico referente de la zona. Un negocio icónico tanto por sus platos -con mención especial a la fabada, las croquetas y el arroz con leche-, como por el ambiente que en él reinaba, proporcionado, en buena medida, por la ahora difunta. Con la capilla ardiente instalada en el Tanatorio de Cabuelles, su entierro, de cuerpo presente, se oficiará esta tarde, a las 17 horas, en la iglesia parroquial de San Vicente de Caldones. Deja atrás a su viudo, José Ángel Peón Rodríguez; a la única hija de ambos, Eva, y a su madre, Angelita García, entre otros familiares.