Con ADIF a punto de iniciar la renovación de la red de señalización en las rutas que conectan Gijón con El Regueral, Candás y Pinzales, RENFE ha planificado trayectos por carretera; las afectaciones comenzarán este sábado, y se extenderán hasta el 26

A la red ferroviaria asturiana de ancho métrico -o de vía estrecha, antaño operada por la desaparecida FEVE- le ha llegado, otra vez, la hora de la puesta a punto. A partir de este mismo sábado, y durante la siguiente semana, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) renovará integralmente la señalización que da servicio a las líneas C-4 -que enlaza Gijón con Cudillero- y C-5 -de Gijón a Laviana- de Cercanías de RENFE. Ante semejante intervención, la gran duda que surge es… ¿Qué va a pasar con los trenes? Fácil: que no circularán. Por ello, la operadora pública ha establecido un Plan Alternativo de Transporte por Carretera, a fin de ofrecer una opción para conectar los puntos afectados. Y la previsión con la que juega RENFE puede llegar a marear; si todo va como se espera, más de mil autobuses transportarán a los viajeros que lo precisen hasta que acaben las obras, alrededor del 26 de julio.
Siempre según lo notificado por RENFE, las primeras actuaciones arrancarán este 18 de julio en la C-4, prolongándose hasta el día 20; en esa ventana de tiempo, los transbordos parciales se concentrarán en el tramo que conecta Gijón con Regueral. Solo una jornada después de que termine esa primera fase, el 21, ADIF retrocederá dentro de esa misma línea, por lo que los autobuses fletados por RENFE reducirán sus trayectos al enlace de Gijón con Candás, manteniéndolos hasta el 26. No obstante, en paralelo a todo lo anterior se procederá a sustituir la señalización en la C-5, una operación que durará, en ausencia de contratiempos, del 20 al 26 de este mes. En consecuencia, también allí se movilizará esa alternativa por carretera, entre la gijonesa estación de Sanz Crespo y la localidad de Pinzales.