
«Cerrar la calle de Los Moros por un día está bien. Aprovechar la prueba para encender las luces largas y repensar la plaza del Seis de Agosto y todo su entorno estaría mucho mejor»

Cada septiembre, muchas ciudades celebran la Semana Europea de la Movilidad, una iniciativa anual que invita a las ciudades de nuestro entorno a detenerse durante unos días para pensar cómo nos movemos y cuánto espacio dedicamos a cada forma de hacerlo. Y cómo, por mucho que se patalee, vamos irremediablemente hacia una movilidad más sostenible, durante esos días se organizan debates y actividades en torno a esta idea: bicicletadas, biciescuelas, talleres para comprender la accesibilidad urbana, etc. En definitiva, todo aquello que implique moverse sin que el coche tenga que ocupar siempre el centro.
Hay que decir que la mayoría de los ayuntamientos, salvo honrosas excepciones, no se toman el asunto con demasiada creatividad y rara vez salen del catálogo habitual de actividades. En Gijón, la desgana ha llegado al extremo de que durante un par de años ni siquiera se hizo nada.
El motivo parece bastante evidente: el total desinterés del concejal de Movilidad, conocido por su alergia a casi todo lo que no tenga un motor diésel. Tampoco se esfuerza demasiado en disimularlo cuando se le reprocha. No descubrimos nada nuevo: así está la ciudad.
Sin embargo, este año nos hemos llevado la sorpresa de que sí se celebrará la Semana Europea de la Movilidad. Supongo que habrá ayudado el interés por estrenar las nuevas líneas de microbuses rurales. De hecho, su puesta en marcha y presentación ocupan una parte destacada de un programa que, como decía, no destila demasiada creatividad ni se diferencia mucho de lo que ya organizaron corporaciones anteriores.

Dicho esto, quiero detenerme en uno de los actos programados: el cierre al tráfico de la calle de Los Moros el martes 22, entre las nueve de la mañana y las diez de la noche, en el tramo comprendido entre Jovellanos y la plaza del Seis de Agosto. Este tipo de corte es un clásico de estas celebraciones. En este caso, no viene acompañado de actividades que llenen la calle de vida y reivindiquen el valor de los espacios peatonales. Más bien parece pensado para cumplir el expediente y molestar lo mínimo posible, eligiendo una calle con poco peso en la circulación general. Aunque quizá habría que preguntárselo a quien gestiona el aparcamiento subterráneo de Seis de Agosto, cuyo acceso se realiza precisamente por allí.
Aceptamos barco como animal acuático porque, en realidad, hablamos de una calle que debería ser peatonal desde hace mucho tiempo. No solo por su escaso tráfico, sino porque es un eje claramente comercial y suele estar lleno de gente.
Pero, además, la calle de Los Moros funciona como entrada natural a una parte de la ciudad que ya podría integrarse en el gran centro peatonal que nos merecemos. Una zona peatonal continua como la que Oviedo y Avilés han sido capaces de consolidar y que Gijón se niega una y otra vez a construir. O que, cuando consigue ganar algunos metros, llena de terrazas hasta hacer desaparecer buena parte del espacio conquistado.
Me refiero a la plaza del Seis de Agosto y a todo su entorno: el enlace entre Begoña y la plaza de Europa, y entre El Humedal, El Parchís y, si me apuran, la playa, a través de sus principales ejes comerciales. Un gran ámbito central delimitado aproximadamente por la avenida de la Costa, El Humedal, Palacio Valdés y Álvarez Garaya, con la plaza del Carmen como otra de sus piezas pendientes y de la que ya hemos hablado aquí.
Además, no es una idea nueva. Algo parecido ya se recoge en el Plan de Movilidad vigente. Ese que se utiliza para calzar alguna mesa.
Si se fijan, la calle de Los Moros soporta en ocasiones bastante tráfico de paso. Fuera del acceso a los garajes y del reparto de mercancías, hay vehículos que no tienen allí su destino, sino que utilizan la calle como atajo para atravesar esta parte del centro.
En otras calles cercanas sucede algo distinto. Covadonga, Anselmo Cifuentes y otras vías del entorno funcionan como auténticos fondos de saco, interrumpidos por el paseo de Begoña y otras calles peatonales. Allí sí aparece el llamado ‘tráfico de agitación’: vehículos que dan vueltas buscando alguna de las escasas plazas gratuitas de aparcamiento.

El meollo está en la plaza del Seis de Agosto, un espacio que podría dar mucho más de sí y que ahora mismo es, sobre todo, una interrupción de la continuidad peatonal. Una extensión desmesurada de asfalto y baldosa, pensada para ordenar el tráfico, no para convertirse en otra de las grandes plazas del centro.
Y eso que su ubicación es crucial. Casi todas las calles que desembocan en ella están peatonalizadas o semipeatonalizadas y, además, cuenta con uno de los conjuntos arquitectónicos más interesantes de la ciudad.
Jovellanos tampoco se merece la cutrez habitual de sus alrededores: un espacio dispuesto para que los coches circulen alrededor de su estatua y las personas apenas puedan acercarse hasta ella. Incluso si hablamos de la necesidad de tener una zona de bajas emisiones, que seguimos sin ella a pesar de que la ley así lo requiere, ya estaría hecha. Las hay vigentes en nuestro país con un perímetro menor.
En resumen, se puede cerrar la calle de Los Moros al tráfico y no va a pasar gran cosa. Ninguna catástrofe. Pero este tipo de pruebas siempre resulta útil para observar cómo funciona una zona y pensar la ciudad un poco más allá. Y está claro que el lugar donde desemboca esta calle, la plaza del Seis de Agosto, es una pieza central que sigue sin resolverse y que pide mucho más de lo que es ahora.
No estoy hablando solamente de peatonalizar una plaza. Estoy planteando coser una gran pieza del centro que ya tiene el tráfico bastante calmado y que podría ayudarnos a construir una ciudad con más calidad de vida y un comercio local todavía más fuerte.
¿Cuándo empezamos?
Con Ana vivi(rí)amos mejor
La obsesión que tenéis con esa mujer y lo ridículos que sois la mayoría cuando os referís a ella.
Más que obsesión es recordatorio.
Determinadas ocurrencias tienen coste político.
En el Gijón de la prehistoria sí, pero si no llega a ser su propio partido que le dio la espalda porque el cochismo es transversal, os la coméis otra vez. Y Gijón no se hubiera quedado en la edad de piedra como ahora, que es para estar orgullosos de nada
Como siempre es un placer leer estás utopías y poder soñar
Te recuerdo que el PSOE fue el partido más votado en el 2023.
Por cierto lo de los microbuses viendo los horarios y recorridos es el mejor ejemplo de la vaguedad de las propuestas de FORO y su apéndice.
Te repito lo mismo que te dije en X ya que siempre que escucháis algo que no os gusta, bloqueáis, así sois todos con vuestras abismales carencias de raciocinio , no estaría mal el centro así si no viviéramos rodeados de chusma, el centro nunca estuvo tan mal, es la jungla de yonquis (cucharillas y jeringuillas por los parques) y gentuza que acosan a vecinos y comercios día si y día también. Hasta seguridad han tenido que poner en el alimerka de donato arguelles, asi que tu me dirás que solución tienes para eso, figura.