sábado, febrero 27, 2021

¿Cuál es el rincón favorito de la chef gijonesa Lara Roguez?: “Siempre que puedo voy a relajarme y a disfrutar con los perros”

Su trabajo como chef ejecutivo del restaurante Kraken en el Acuario de Gijón le hace pasar unas cuantas horas al día frente a la playa de Poniente. Sin embargo, si hay un espacio en la ciudad que le sirva a Lara Roguez para relajarse y disfrutar, ese es la playa del Rinconín. “Es un lugar al que voy desde que era jovencita, primero con amigos y ahora, sobre todo, con mis perritos”, cuenta. Una pasión por el Cantábrico, de la que disfruta en su día a día, y con la que hace disfrutar en su restaurante gracias a una carta con mucho sabor a mar.

¿Por qué la playa del Rinconín?

La existencia de Roguez no se puede entender sin el mar, protagonista del acuario en el que trabaja como chef y, en cierto modo, también de su vida. Recuerda que a él, a la playa del Rinconín concretamente, se escapaba siempre que podía desde que era jovencita. Le gustaba ir hasta allí patinando o en bicicleta, quedarse por la zona o “bajar a la playa a echar el rato”. Esa playa fue protagonista también de los primeros momentos con amigos “cuando me empezaban a dejar salir sola”. Allí “pasábamos tardes al sol, sentadas donde las piedras, hablando de todo y riendo”, momentos que recuerda aún con una sonrisa.

“En el Rinconín pasé con las amigas muchas tardes al sol cuando me empezaron a dejar salir sola, hablando de todo y riendo”

Aunque si hay algo que especialmente le viene a la mente a Lara Roguez cuando piensa en El Rinconín son sus perros. Con Diana, la primera perrita que tuvo y con la que vivió 18 años, ya iba antes de que el arenal estuviese abierto a los perros todo el año. “Bajábamos en los meses que se podía, por que allí no solía haber gente y la podía soltar con mucha tranquilidad”. Ahora hace lo mismo con Elvis, su carlino de 11 años, “que se vuelve loco con la playa” y con el que disfruta de esos momentos de ocio y desconexión.

La pasión de Lara Roguez por la cocina

Aunque si hay un lugar donde Lara Roguez pasa gran parte del tiempo es en los fogones. Ingeniera industrial con un máster en robótica, se adentró en la cocina hace tan solo 7 años, una profesión en la que está “por pura vocación” y en la que ya se ha hecho un hueco. De hecho, en julio fue elegida Chef del Año 2020 por su compromiso con la creatividad y el producto local al frente del restaurante Kraken, así como por su liderazgo femenino en la alta gastronomía de nuestro país.

Para ella, convertirse en la chef ejecutivo de Kraken “ha sido un sueño” y un punto de arranque por completo en su carrera. “Siempre había soñado con estar dirigiendo, haciendo mi cocina, con mi equipo de confianza y encima en un marco tan increíble como es la azotea del acuario de Gijon, sobre el mar Cantabrico”. Y ahora ese anhelo se ha hecho realidad.

Y ha sido su cocina, la que ella define como “divertida y muy creativa“, la que le ha llevado al éxito. “Siempre busco que el comensal se divierta y se sorprenda, y me gusta divertirme a mi también haciendo los platos”, explica. Con ellos persigue escapar “de lo habitual sin olvidarme de nuestra base tradicional”.

“Estoy deseando que llegue el día en que podamos volver a abrir”

Cuando el restaurante apenas llevaba 8 meses abierto, la pandemia le obligó a cerrarlo. “Fue muy duro porque estábamos empezando y no sabíamos cuánto iba a durar”. Este segundo cierre, sin embargo, ha sido algo distinto. Cuenta que estaban más preparados y “hemos arrancado un delivery, con un sistema para que los clientes se monten el plato en casa con sus instrucciones”. Es la forma que tienen “de mantenernos un poco ahí mientras esperamos que llegue por fin el día de abrir y volver a lo de siempre”.

Ella sigue creando, trabajando en la nueva carta del 2021 y confiando en que su cocina pueda conseguir que la gente “deje volar la mente fuera de lo que estamos viviendo” y suponga para ellos una vía de escape.

Ahora el objetivo es reabrir, “que por fin podamos despegar como se debe” y seguir cumpliendo sueños como la ponencia que el día 7 impartirá desde el Basque Culinary Center, uno de los templos de la gastronomía. Cuando eso suceda, el Rinconín seguirá siendo algo así como su refugio, su lugar “para disfrutar y relajarme con el sonido del mar“.

Por María Lastra

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