Oviedo y Santander gastaron menos en sus instalaciones, aunque sus banderas son más pequeñas y fueron ejecutadas años atrás

El Ayuntamiento de Gijón ha fijado en 72.217,76 euros, IVA incluido, el presupuesto máximo para suministrar e instalar la gran bandera de España que ondeará en las inmediaciones de El Molinón. La cifra incluye una enseña de 96 metros cuadrados y un mástil de 25 metros con diferentes sistemas técnicos y de seguridad. La comparación con proyectos similares ejecutados en otras ciudades permite poner en contexto el coste de la actuación gijonesa, aunque las diferencias entre contratos impiden establecer un ranking exacto.
La referencia más próxima es Oviedo. La bandera instalada en 2019 en la plaza de La Escandalera tiene también un mástil de 25 metros, pero unas dimensiones sensiblemente inferiores: 6 por 9 metros, 54 metros cuadrados frente a los 96 previstos en Gijón.
La actuación ovetense se movió entonces en el entorno de los 47.000-50.000 euros. Siete años después, el presupuesto máximo fijado por Gijón supera esa cantidad en algo más de 20.000 euros, aunque la superficie de su bandera será casi un 78% mayor.
La comparación directa tiene, además, una limitación evidente: los dos contratos corresponden a momentos diferentes y los precios de 2019 no son directamente trasladables a 2026. También pueden existir diferencias en las obras necesarias para la cimentación, el equipamiento del mástil y los servicios incluidos.
Santander, otra referencia de 25 metros
Santander ofrece otro ejemplo que permite aproximarse al coste de estas instalaciones. En 2021 se adjudicó por prácticamente 60.000 euros la renovación del mástil de Puertochico, de unos 25 metros de altura y preparado para una bandera de alrededor de 70 metros cuadrados.
La intervención contemplaba la fabricación y suministro del nuevo mástil, así como trabajos relacionados con la cimentación, anclaje e instalación. A esa cantidad se añadieron otros gastos vinculados a la preparación del proyecto.
La diferencia con Gijón vuelve a estar fundamentalmente en las dimensiones de la enseña y en el momento en el que se acomete la actuación. La bandera gijonesa tendrá 96 metros cuadrados frente a los aproximadamente 70 de Santander, mientras que entre ambos contratos median cinco años.
Las cifras muestran, por tanto, que una instalación de estas características puede situarse desde hace años en el entorno de varias decenas de miles de euros y que el coste no depende únicamente del tamaño de la bandera.
Un mástil preparado para el viento de Gijón
El pliego gijonés permite conocer precisamente qué se incluye en los 72.217,76 euros.
El mástil será de acero galvanizado y lacado en blanco y alcanzará los 25 metros. Tendrá un pináculo equipado con luz de obstáculo y pararrayos, así como un casquillo giratorio destinado a evitar que la bandera termine enrollándose alrededor de la estructura.
El sistema de izado y arriado tampoco será manual. El Ayuntamiento exige una driza interna motorizada y establece condiciones específicas de resistencia al viento: el mástil deberá soportar velocidades de hasta 198 kilómetros por hora cuando no tenga colocada la enseña y de hasta 160 kilómetros por hora con la bandera instalada.
El contrato incorpora igualmente durante dos años un sistema de aviso de viento que permita determinar cuándo las condiciones meteorológicas aconsejan arriar la enseña.
Esta cuestión no es menor en las grandes banderas instaladas en zonas expuestas. En Almería, por ejemplo, el viento llegó a desgarrar este año su gran bandera nacional, obligando a retirarla temporalmente para su reparación.
Almería, prácticamente idéntica en tamaño
La instalación almeriense es especialmente interesante para comparar dimensiones. Su bandera mide 8 por 12 metros y alcanza, por tanto, exactamente los mismos 96 metros cuadrados previstos para Gijón. También está colocada sobre un mástil de 25 metros.
Se trata de una configuración prácticamente idéntica en tamaño, aunque no existe un coste suficientemente desglosado de aquella instalación que permita efectuar una comparación económica directa. El proyecto almeriense está integrado en una intervención urbana de mayor alcance, por lo que atribuir al mástil y a la bandera cantidades correspondientes al conjunto de las obras llevaría a una comparación engañosa.
Es una precaución aplicable al analizar otros proyectos españoles. Las licitaciones pueden incluir desde la simple sustitución de un mástil hasta cimentaciones, urbanización del entorno, iluminación, proyectos técnicos o monumentos complementarios.
Por superficie, la futura enseña gijonesa sí ocupará una posición destacada. Sus 96 metros cuadrados casi duplicarán los 54 de La Escandalera y superarán los aproximadamente 70 metros cuadrados de la bandera situada en el frente marítimo de Santander.
Igualará a la instalada en el Puerto de Almería y será inferior a la anunciada en Valladolid, donde se proyecta una bandera de unos 150 metros cuadrados.
Las diferencias aumentan cuando se mira hacia Madrid. La emblemática bandera de la plaza de Colón alcanza los 294 metros cuadrados, mientras que la instalada en el entorno del circuito Madring llega a los 416.
La comparación económica disponible sitúa, en definitiva, los 72.217 euros presupuestados por Gijón por encima de actuaciones anteriores como las de Oviedo o Santander. Pero ni las fechas, ni las dimensiones ni el contenido de los contratos son idénticos.
El dato más próximo permite resumir las diferencias: Oviedo instaló en 2019 un mástil de la misma altura y una bandera de 54 metros cuadrados por alrededor de 50.000 euros; Gijón plantea siete años después un máximo de 72.217 euros para elevar la superficie hasta los 96 metros cuadrados e incorporar sistemas motorizados, elementos de seguridad y control del viento.
Será la adjudicación definitiva —que puede quedar por debajo del presupuesto de licitación— la que determine cuánto terminará pagando realmente el Ayuntamiento por una bandera destinada a convertirse, por tamaño, en una de las mayores instaladas de forma permanente en una ciudad española.