La sidrería gijonesa se hace con el preciado queso, elaborado por Ángel Díaz Herrero, por 37.500 euros, el precio más alto jamás abonado, en una subasta de récord que desbanca al Llagar de Colloto, vencedor en las seis ediciones anteriores

A ver… Toca ser plenamente sinceros. ¿Quién entre ustedes, estimados lectores, no ha desembolsado alguna vez una cantidad de dinero golosa para darse un capricho sumamente deseado? Quien responda «Nunca», probablemente despierte más de una duda. Pero, claro, una cosa es eso… Y otra, desembolsar 37.500 euros por una pieza de queso de Cabrales. Pues bien, ese es el precio que la sidrería gijonesa La Montera Picona de Ramón pagó ayer para hacerse con el considerado mejor de tales productos a escala mundial, elaborado por la quesería Ángel Díaz Herrero, y que se alzó vencedor del 54º Certamen del Queso Cabrales. Y, aunque pueda hacer que los ojos se salgan de las órbitas -metafóricamente, claro-, semejante cuantía tiene más implicaciones de las que parece. De entrada, porque se ha hecho merecedora de ingresar en los prestigiosos Guinness World Records. En los Récord Guinness, vamos.
Las características de la pieza de marras justifican a las claras ese anhelo por ella -siempre que se sea amante del queso, claro-. Con un peso de algo más de dos kilos, la ‘criatura’ de Ángel Díaz Herrero está elaborada en un 100% con leche de vaca y, como ocurre con los mejores embarazos, pasó nueve meses madurándose en la cueva de Los Mazos, a 1.500 metros de altura, en un lugar al que «no llegan ni los coches; tenemos que subir los quesos en mochilas». Así lo detallaba ante los medios la ‘madre’ del queso, Encarnación Bada… Y lo cierto es que un rápido vistazo a cualquier mapa da la medida del mérito del proceso. Al fin y al cabo, la quesería para la que Bada trabaja se halla en lo más recóndito de la parroquia cabraliega de Tielve, a orillas del río Duje, y rodeada de colinas y montes. Un lugar bucólico y netamente asturiano que, como ha quedado claro, sirve de incubadora a los mejores quesos de Cabrales del planeta.
Un manjar compartido
«Ya llevábamos unos cuantos años queriendo llevarnos el queso», confesaba, pletórica, Alejandra Vanegas, representante del establecimiento en cuestión, al término de una subasta que partió de un precio de salida de 5.000 euros. Durante los últimos años ese deseo se había visto frustrado por las fuertes pujas lanzadas por el Llagar de Colloto, ubicado en Oviedo, vencedor en seis ediciones consecutivas y cuyo liderazgo quedó ayer quebrado. De hecho, el total pagado por La Montera Picona de Ramón superó en 500 euros el montante que El Llagar de Colloto abonó en 2025. Por comparación, mucho más atrás quedaron las propuestas de los otros seis contendientes: la también gijonesa Sidrería Román, los restaurantes ovetenses La Cabana y El Dólar, y los madrileños Carlos Tartiere, La Cuenca y Lo de Viole. Eso sí, el triunfador tuvo un gesto deportivo con esos tres últimos negocios, y repartió el queso entre ellos, «para que todo el mundo lo pueda disfrutar».
Mientras se ultiman los detalles de esa próxima degustación en Asturias y en Madrid, los galardones del certamen no se limitaron a La Montera Picona de Ramón. Los premios a Mejor Lote Quesero fueron a parar a la citada quesería Ángel Díaz Herrero, que quedó tercera; a El Colladín, que logró un segundo puesto, y a Valfríu, ganadora por quinto año consecutivo. Finalmente, los premios individuales fueron para la quesería Arangas, que logró una merecida tercera posición; para Maín, que quedó en segundo lugar; y, como ya se ha indicado, para la quesería Ángel Díaz Herrero, ganadora indiscutible por tercer año consecutivo.
El del centro de la fotografía, Beninín, es el presidente de DOP. No es miembro de la quesería ganadora.