miércoles, abril 14, 2021
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¿Debe la Policía de Gijón usar pistolas eléctricas?

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Amnistía Internacional: “Las armas de electrochoque no son algo banal, no son como una porra…. Tampoco son la alternativa a romper a alguien el lomo a porrazos”


La actuación con heridas de bala en Nuevo Gijón ha vuelto a poner sobre la mesa la petición de las fuerzas de seguridad de poder usar pistolas eléctricas o taser


En Asturias hay una elevada presencia de personas con enfermedades mentales, que en algunos casos pueden derivar en situaciones de agresividad. Recientemente, la Policía Local de Gijón reducía con disparos a un hombre armado con un hacha que por lo visto sufría problemas psiquiátricos, y que ahora se recupera en el hospital de Cabueñes. Situaciones de complejidad que ponen sobre la mesa una petición de años de los cuerpos de seguridad: el uso de armas eléctricas o taser que puedan sustituir a las de fuego en momentos puntuales.

En la otra parte, las advertencias de Amnistía Internacional sobre este tipo de armas. En concreto, José María García, responsable del Equipo de Fuerzas de Seguridad de la organización: “No, las armas de electrochoque no son algo banal, no son como una porra…. Tampoco son la alternativa a “romper a alguien el lomo a porrazos”. No banalicemos por favor. Desde hace varias décadas, el uso de este tipo de armamento ha sido sometido a considerable controversia, especialmente en relación a las consecuencias de su uso en las vidas y en la integridad física de las personas”. 

¿Qué daño produce un arma eléctrica?

Estas pistolas tienen eficacia a una distancia de hasta 7,6 metros. Disparan dos dardos con cables eléctricos que conducen el impulso desde el arma hasta el objetivo, aunque pueden funcionar por contacto. Las ondas eléctricas incapacitan a la persona descontrolando sus músculos motores.

Entraña considerable riesgo de tortura”

Según Amnistía, la descarga puede ser “continua y prolongada si se mantiene el gatillo apretado (hasta minutos) o reiteradas tantas veces como se apriete y suelte el gatillo, o puede interrumpirse. También se pueden utilizar como arma de contacto directo, pues hace saltar una chipa entre los electrodos que en contacto con el cuerpo de la persona produce una dolorosa descarga eléctrica localizada. Este último modo, conocido como drive stun, produce una descarga muy dolorosa pero no necesariamente la paralización del individuo. Amnistía Internacional pide la prohibición del uso de las armas de electrochoque en modo de contacto directo, pues entraña considerable riesgo de tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes, así como el uso de descargas reiteradas o prolongadas”.

“Los enfermos mentales son más vulnerables a este tipo de armas”

La organización también advierte de que “hay perfiles de personas que por determinadas condiciones físicas son más vulnerables frente a este tipo de armas. Entre ellas se encuentran los menores de edad, las personas mayores, personas con risgos cardíacos como arritmias o personas que usan marcapasos y las embarazadas, grupos para los que de forma general, el uso de la fuerza está sujeto a limitaciones. La experiencia acumulada de su uso en otros países permite identificar las personas bajo los efectos de las drogas o ciertos medicamentos asociados a dolencias psíquicas y los enfermos mentales como en los que se ha podido observar que se ha dado el mayor número de casos de muertes por el uso de las Táser. Además también las personas con problemas cardíacos o respiratorios son especialmente vulnerables. Por otro lado, los dardos pueden causar lesiones penetrantes en la piel, los ojos, la cabeza y los órganos internos, que pueden ser graves. Además de contracciones musculares y fibrilación ventricular, la cual puede provocar una muerte súbita”.

Por miGijón

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