La diferencia es brutal: mientras unas zonas conservan cierto relevo generacional, en otras ya hay más de diez mayores por cada menor de 15 años

Asturias envejece, pero no lo hace por igual. Mientras algunos pequeños concejos del interior cuentan ya con diez personas mayores de 65 años por cada menor de 15, existe otra Asturias que, pese a compartir el problema demográfico general del Principado, mantiene una estructura de población bastante más joven. Llanera, Siero, Noreña, Corvera, Ribera de Arriba y Oviedo encabezan esa particular resistencia al envejecimiento.
Los últimos datos disponibles por concejos dibujan un mapa con enormes diferencias. Según la información recopilada por el Instituto Asturiano de la Mujer a partir de SADEI, Llanera es el concejo con menor índice de envejecimiento de Asturias, seguido por Siero, Noreña, Corvera de Asturias, Ribera de Arriba y Oviedo. Tras ellos aparecen Cangas de Onís, Coaña, Sariego, Illas y Castrillón.
El índice de envejecimiento mide la relación entre la población de 65 o más años y los menores de 15. La media asturiana se sitúa en 289,37 mayores por cada cien menores, según los datos de 2025. Los once concejos citados son los únicos que se mantienen por debajo de ese promedio regional.
Eso no significa que sean territorios jóvenes en términos absolutos. El problema demográfico alcanza prácticamente a todo el Principado. Pero sí permite identificar dónde existe una estructura de edades algo más equilibrada.
Llanera representa el caso más llamativo. Su índice ronda los 151 mayores por cada cien menores. Noreña se sitúa en torno a 153 y Siero, alrededor de 162. Corvera aparece aproximadamente en 174 y Ribera de Arriba en 179. Oviedo, pese a tratarse de una gran ciudad y superar ampliamente los 200.000 habitantes, se queda cerca de 184. Son cifras muy alejadas de las que presentan los municipios más envejecidos.
La geografía ayuda a explicar parte del fenómeno. Llanera y Siero forman parte del área central asturiana y durante las últimas décadas han ganado atractivo residencial para familias que trabajan en Oviedo, Gijón o Avilés. Urbanizaciones, nuevas promociones de vivienda, buenas comunicaciones y núcleos como Lugones, La Fresneda, Posada o Lugo de Llanera han contribuido a generar una realidad demográfica distinta a la de buena parte de las alas de Asturias.
Noreña comparte algunas de esas características: pequeño territorio, elevada densidad y una situación privilegiada dentro del área central. Corvera, por su parte, se beneficia de su proximidad a Avilés y de importantes zonas residenciales.
Oviedo constituye otro caso particular. Su capacidad para atraer población por motivos laborales, universitarios, administrativos y de servicios ayuda a amortiguar un proceso de envejecimiento que resulta mucho más acusado en otros lugares.
En el extremo contrario aparece una Asturias radicalmente diferente. Illano, Villayón, Ibias y Pesoz presentan índices superiores a 1.000. Traducido a una imagen mucho más fácil de entender: existen más de diez personas mayores de 65 años por cada niño menor de 15. Grandas de Salime, Proaza, Yernes y Tameza, Somiedo y Boal se mueven entre 900 y 1.000.
Entre ambos extremos se encuentra buena parte del Principado. La comparación muestra que hablar simplemente del «envejecimiento de Asturias» oculta enormes diferencias internas. El reto no consiste únicamente en conseguir que nazcan más niños, sino también en lograr que las familias jóvenes encuentren vivienda, empleo y servicios que les permitan permanecer en determinados territorios.
Los datos permiten incluso visualizar dos Asturias. Una formada por concejos integrados fundamentalmente en el área central, capaces todavía de atraer o conservar familias jóvenes; y otra compuesta por municipios rurales donde la desaparición de las generaciones más jóvenes amenaza la propia continuidad de algunos pueblos.