La empresa municipal de festejos instalará una pantalla de gran tamaño en la zona defood trucks del recinto, en el parque de los Hermanos Castro; eso sí, se desconoce si la actuación se retrasará hasta que finalice el encuentro con Bélgica

Dilemas… Elecciones… Costes de oportunidad… A diario, la vida está llena de ejemplos de todo lo anterior; de disyuntivas que obligan a quien se enfrenta a ellas a elegir una opción, a costa de dar por perdida otra. Pensemos en este mismo viernes. A estas horas cientos de personas que se preguntan qué merecerá más la pena: presenciar el partido de fútbol en el que, desde las 21 horas, España y Bélgica se jugarán el paso a semifinales del Mundial, o acudir, antes de las 22.30, al parque de los Hermanos Castro para asistir al esperadísimo concierto de La Oreja de Van Gogh, arranque de la edición de este año del festival Gijón Life. Difícil elección, ¿verdad? Bueno, pues que nadie se agobie antes de tiempo… ¡La organización ha acudido al rescate! ¿Cómo? Pues instalado una gran pantalla en la zona del recinto reservada para los food trucks, de modo que quienes opten por disfrutar del regreso a Gijón de Amaia Montero y sus compañeros de banda no tengan que renunciar a ese duelo titánico que ‘La Roja’ y ‘Los Diablos Rojos’ sostendrán en SoFi Stadium de Inglewood, en Los Ángeles.
A la espera de comprobar si la selección que aplastó sin misericordia a la anfitriona, Estados Unidos, resiste la furia española, el arreglo de la empresa municipal de festejos se perfila como una buena solución de compromiso… Aunque también suscita alguna que otra duda. Siendo puristas, y asumiendo que todo partido de fútbol se compone de dos tiempos de 45 minutos, separados por un cuarto de hora de descanso, es matemáticamente imposible que el encuentro concluya antes de la hora oficial de arranque del concierto. Y no hablemos ya si hay que añadir un prácticamente seguro tiempo de descuento, una posible prórroga de treinta minutos o, en el peor escenario imaginable, una tanda de penaltis, por no hablar de que los partidos de este Mundial acostumbran a comenzar con la hora ajustada, debido a lo complejo de las ceremonias previas a cada duelo. En el lado opuesto de la balanza, cualquiera que haya ido a un concierto sabe que raro es el artista que sale al escenario a la hora oficial… Aunque, como suele decirse, la esperanza jamás debería ser una táctica a tener en cuenta.
Así que, a estas horas, la pregunta que planea sobre Hermanos Castro es… ¿Cuánto tiempo estará dispuesta La Oreja de Van Gogh a esperar para que su actuación, anhelada por una legión de fans que, en muchos casos, también adora el deporte rey, no se solape con ese ansiado mano a mano europeo en tierras americanas?