El BIOPARC Acuario de Gijón se convierte en el único centro del mundo que exhibe ejemplares de esta especie y compagina la divulgación con la investigación del proyecto PHYSALIA sobre su biología y presencia en el Cantábrico

Durante los meses de verano su presencia en las playas del Cantábrico genera alerta entre los bañistas. La carabela portuguesa se ha convertido en una de las especies marinas que más atención despierta en los últimos años por su llegada a las costas, pero sigue siendo un organismo desconocido para buena parte de la población. Ahora, el BIOPARC Acuario de Gijón permite acercarse a ella de una forma inédita: por primera vez, un espacio expositivo muestra ejemplares vivos de esta especie al público.
El centro gijonés ha inaugurado un nuevo tanque dedicado exclusivamente a la Physalia physalis, convirtiéndose, según informa la instalación, en el único acuario del mundo que mantiene carabelas portuguesas vivas en exposición pública. El nuevo espacio, situado al final del recorrido del acuario, ha sido diseñado específicamente para las características de este organismo y busca acercar a los visitantes una especie que habitualmente solo puede observarse en el medio natural.
La apertura de esta instalación responde a un doble objetivo: divulgar el conocimiento sobre la carabela portuguesa y reforzar la investigación científica que se desarrolla en torno a ella. El nuevo tanque está vinculado al trabajo realizado dentro del proyecto PHYSALIA, una iniciativa liderada por la Universidad de Oviedo, el IEO-CSIC y el propio BIOPARC Acuario de Gijón, con la participación del Ayuntamiento de Gijón y otros centros nacionales e internacionales.
Aunque suele ser identificada popularmente como una medusa, la carabela portuguesa no pertenece a ese grupo. Se trata de un sifonóforo, un organismo formado por una colonia de individuos especializados que funcionan de manera coordinada como si fueran un único ser vivo. Su desplazamiento depende del viento y las corrientes marinas, y sus largos tentáculos pueden alcanzar varios metros de longitud, manteniendo su capacidad urticante incluso cuando aparece varada en una playa.
El conocimiento adquirido durante el desarrollo del proyecto PHYSALIA ha permitido hacer posible esta nueva exposición. Hasta ahora, los ejemplares destinados a investigación permanecían en instalaciones específicas del acuario donde se desarrollan los trabajos científicos. La nueva zona expositiva es independiente y permite compatibilizar ambas funciones: avanzar en el estudio de la especie y acercarla al público. La capacidad de mantener ejemplares vivos en condiciones controladas permitirá además avanzar en nuevas fases de investigación. En las próximas semanas está previsto iniciar ensayos experimentales para estudiar la interacción de la carabela portuguesa con una barrera flotante. Las primeras pruebas se realizarán en la dársena del BIOPARC Acuario de Gijón y posteriormente se trasladarán al canal de Sahones, frente al propio acuario, para analizar su comportamiento en un entorno más cercano a las condiciones naturales.
El objetivo de estos trabajos es generar más conocimiento científico sobre la especie y estudiar posibles soluciones futuras ante su presencia en el litoral. La investigación pretende responder a algunas de las preguntas que todavía permanecen abiertas sobre su biología, comportamiento y capacidad de desplazamiento: “Cada verano hablamos de la carabela portuguesa por su presencia en las playas, pero todavía sabemos muy poco sobre ella. Poder mantener ejemplares vivos supone un paso muy importante porque nos permite seguir investigando una especie tan compleja como fascinante y, al mismo tiempo, compartir ese conocimiento con la sociedad”, explica Susana Acle, directora de Biología, Veterinaria e Investigación del BIOPARC Acuario de Gijón.
Con esta nueva incorporación, el acuario gijonés refuerza su papel como espacio dedicado no solo a la exhibición de especies marinas, sino también a la investigación y conservación. Una apuesta que busca transformar la preocupación que cada verano genera la llegada de la carabela portuguesa a las playas en una oportunidad para conocer mejor un organismo todavía lleno de incógnitas.