
El negocio, fundado por Manuel Vallés, se expande hasta ocupar un segundo local, ubicado en las inmediaciones de su sede original; la carta se ha ampliado, tanto en platos como en bebidas
La criatura, La Manuela, que creó hace unos años el hostelero Manuel Vallés, ha crecido. Y lo ha hecho a lo largo y a lo ancho, ya que ahora ocupa un trocito más de la calle Salustio Regueral, y otro tanto de la íntima Ruperto Velasco.
Así pues, el local aledaño de la vinatería, que rompió moldes en el barrio de El Carmen ofreciendo ostras, ahora amplia su carta con una selección de quesos, embutidos y encurtidos. ¡Bueno! Eso, por decir alguna de las propuestas de su carta, que no se olvida de los triunfantes bivalvos, ni de sus conservas gourmet, donde propone cebollas rellenas, carrilleras e, incluso, fabas con almejas.
Eso sí, Vallés ahora se atreve con elaboraciones propias como los callos, carpaccio de buey o un steak tartar; este último, siempre por encargo.
No hace falta decir que el corte de jamón sigue siendo otro de los referentes del local, que ahora tiene un gemelo, donde cuelga el sabroso producto que fue el elegido para agasajar, durante la inauguración, a su fiel clientela.
¿Y los caldos que pueden acompañar a todo el manjar enumerado?
Evidentemente, esa cuestión sigue siendo uno de los datos importantes de los locales de La Manuela.
A la selección de vinos, cavas y cervezas, ahora añade algunos cócteles más de los habituales.
Así que… ¡Venga, que ya hace calor! Atrévanse con una refrescante sangría de cava o vino para acompañar las gildas de pulpo, anchoa, codorniz… ¡Madre mía!
Y sí, aún hay más, como el Mojito, Caipiriña, Margarita, Negroni, Bloody Mary, Lumamba y el siempre elegante Gin Fizz.
El tardeo está más que asegurado en el barrio de El Carmen. Recuerden: en La Manuela y, ahora, en su Colmado.





