El Sporting buscaba el empate cuando Gelabert fue expulsado; minutos después llegó el 2-0 y aumentó la tensión

El Real Oviedo se quedó con el derbi asturiano ante el Sporting de Gijón en una noche de máxima intensidad en el Carlos Tartiere. Los azules se impusieron por 2-0 gracias a los goles de Chris Ramos y Enzo Pérez, en un encuentro marcado por la temprana ventaja local, las lesiones, los encontronazos y una expulsión de César Gelabert que terminó por complicar definitivamente las opciones rojiblancas.
El partido arrancó con el ambiente propio de las grandes ocasiones. Un total de 29.826 espectadores se dieron cita en el Tartiere para asistir al regreso del gran duelo regional, veinte meses después del último enfrentamiento entre ambos equipos en el estadio ovetense. Antes del inicio sonó el «Asturias, Patria Querida» y ambos conjuntos posaron con una pancarta de la campaña de prevención del suicidio «Sigue jugando, somos un equipo».
El Sporting salió dispuesto a discutir el dominio al Oviedo y protagonizó los primeros acercamientos, pero el derbi cambió radicalmente en el minuto 8. Un envío largo de Aarón Escandell terminó convirtiéndose en una pesadilla para la defensa rojiblanca. Chris Ramos estuvo más atento que Pablo Vázquez, ganó la posición y batió por bajo a Rubén Yáñez para desatar la locura en el Tartiere.
La alegría, sin embargo, duró poco para el delantero. Ramos se hizo daño en la misma acción del gol y tuvo que abandonar el terreno de juego en camilla apenas unos minutos después. Alberto Reina ocupó su lugar.
El 1-0 dio confianza al Oviedo. Los de Julián Calero comenzaron a controlar mejor el ritmo y encontraron espacios ante un Sporting que trataba de responder. Manu Rodríguez estuvo cerca de igualar en el minuto 25 con un disparo al lateral de la red que incluso engañó a parte de la afición visitante, mientras que Rubén Yáñez tuvo que volar poco después para evitar el segundo ante Jacobo.
El encuentro se fue endureciendo con el paso de los minutos. Samu Rodríguez y Guille Rosas vieron amarilla tras un encontronazo y Pablo Vázquez también fue amonestado. Poco antes del descanso, Alberto Reina y Duñabeitia protagonizaron un fuerte choque de cabezas que obligó a atender durante varios minutos al defensor rojiblanco, al que tuvieron que colocar grapas.
Para completar una accidentada primera mitad, Iosifov sufrió problemas musculares y fue sustituido por Pablo García. El Oviedo alcanzó el descanso con ventaja después de haber disfrutado de sus mejores minutos tras el tanto de Ramos.
El Sporting regresó del vestuario dispuesto a cambiar el partido. Nico Larcamón buscó aire fresco desde el banquillo y las entradas de Sarco y Gaspar terminaron por modificar la dinámica. Precisamente Gaspar tuvo en sus botas una de las mejores oportunidades rojiblancas en el minuto 67 con un potente disparo que obligó a Aarón Escandell a sacar una mano decisiva. Fue uno de los momentos en los que más cerca estuvo el conjunto gijonés de equilibrar el derbi.
Pero cuando el Sporting parecía crecer llegó la acción que inclinó definitivamente el encuentro. Gelabert entró con dureza sobre Carlos Domínguez. Fuentes Molina mostró inicialmente la tarjeta amarilla, pero, avisado desde el VAR, acudió al monitor y cambió su decisión: roja directa en el minuto 75. El Sporting se quedaba con diez.
El Oviedo aprovechó la superioridad. Mingo avisó en el minuto 80 con un cabezazo al palo y, apenas un minuto después, llegó la sentencia. El propio Mingo controló de espaldas un centro desde la derecha y asistió a Enzo Pérez, que apareció desde atrás para cruzar un disparo raso ante Rubén Yáñez. El 2-0 convirtió el Tartiere en una fiesta.
El segundo tanto también elevó la tensión. Mientras los futbolistas azules celebraban, Gaspar y Juan Otero se encararon con el banquillo oviedista y tuvieron que intervenir integrantes de ambos equipos para separarles y evitar que el incidente fuese a mayores.
El Oviedo había hecho lo más difícil: golpear primero, resistir el mejor momento del Sporting y aprovechar después su superioridad numérica. Los rojiblancos, por su parte, se marcharon castigados después de haber tenido opciones de igualar antes de la expulsión.
El derbi volvió al Carlos Tartiere veinte meses después y lo hizo con prácticamente todos los ingredientes del gran partido del fútbol asturiano: goles, tensión, lesiones, expulsión y un estadio entregado. Esta vez, la celebración y los tres puntos se quedaron en Oviedo.