Los arrestos, hechos por la Guardia Civil, fueron mayoritariamente por tráfico de estupefacientes, aunque en uno de los casos se aprehendió a un tinerfeño que roció a otra persona con un spray de defensa para, acto seguido, robarle un cordón de oro

Ha sido un Aquasella cargado de ritmo y de ganas de folixa, multitudinario hasta las 70.000 personas, lleno de anécdotas que recordar y, con suerte, que repetir… Y en el que dispositivo desplegado por la Guardia Civil, ligado a la equivocada convicción de algunos asistentes de que podían burlar la ley a su antojo, volvió a dar sus frutos. Porque desde el jueves 13 de agosto hasta ayer domingo, fechas entre las que se enmarcó la 29ª edición del icónico festival de música electrónica de Arriondas, los 315 uniformados movilizados por el instituto armado confeccionaron hasta 744 denuncias -726, por tenencia y consumo de drogas-, y practicaron un total de ocho detenciones. De estas últimas, cinco se concentraron en la jornada del sábado 15, auténtico ‘día negro’ del evento. Y, si bien siete de las ocho lo fueron por tenencia y tráfico de estupefacientes, hubo una motivada por algo bastante más llamativo: un robo con violencia consumado que, afortunadamente, acabó con su presunto autor bajo custodia de las autoridades.
Si bien el grueso de las detenciones se concentró, como se ha dicho, el sábado, ese último suceso se produjo la jornada anterior, aunque ni siquiera fue el que estrenó la racha. Ese ‘honor’ recayó, a las 01.45 horas del viernes, en cierto joven de 28 años, vecino de La Coruña, a quien se sorprendió portando cincuenta pastillas de MDMA y dos dosis de LSD, motivos de sobra para enfrentarse a un presunto delito de tráfico de drogas. La misma acusación se le atribuyó, a las 5 horas, a otro hombre, en esta ocasión de 37 años y con domicilio en Llanera, después de que se le intervinieran nada menos que 73 dosis de LSD, treinta gramos de cocaína y diferentes cantidades de otras sustancias. Por su parte, el robo con violencia se produjo entre las dos detenciones anteriores; a las 2 horas los agentes echaban el guante a un tinerfeño de 31 años que, supuestamente, había rociado a otra persona con un spray de defensa personal, al tiempo que le arrancaba un cordón de oro valorado en 4.000 euros. En estos momentos se está tratando de determinar si hubo otras víctimas de delitos similares en el transcurso del Aquasella.

En comparación con el viernes, el sábado tuvo más detenciones, cierto, aunque todas cortadas por un patrón común: la presencia de estupefacientes. La primera se registró a las 0.45, cuando un pontevedrés de 48 años -el más maduro de todos los detenidos- era arrestado con trece pastillas de MDMA y diferentes cantidades de speed y hachís en su haber. El siguiente hito en el listado de detenciones se demoró hasta las 02.25 horas, momento en que los uniformados capturaron a un vecino de Madrid, de 27 años, que tenía a punto para vender al menudeo veintiún gramos de metanfetamina, 293 de hachís y 41 de cocaína, lo que lo convirtió, por volumen de droga, en el ‘pez gordo’ del operativo. A las 3.45, cuando ‘cayó’ cierto irunés de 25 años con veintisiete gramos de ketamina, diecisiete pastillas de MDMA y otras sustancias en menor cuantía, al mismo tiempo que se aprehendía a un tipo de 31 años llegado de Eibar y que almacenaba en uno de los bolsillos del pantalón una bolsa con 31 gramos de cocaína. Finalmente, a las 17.10 ocurría la última detención: un toledano de 23 años al se le intervinieron cinco gramos de MDMA y ocho de cocaína.