
Por Jesús Antonio Fernández Olmedo
«En estos tiempos de hoy se aventuran en guerras y conflictos que nos pueden llevar a un espacio bastante peligroso para toda la humanidad. Estos señores, algunos, se presentan como empresarios de éxito pero detrás de ellos hay una tanda de bancarrotas en sus empresas. No son tan inteligentes como dicen ser»

La utilización de los discursos vacíos, de insultos, de atacar al contrario, de humillar, es lo que comanda la élite política por decir en general. Estos mensajes infantiles han calado y por eso eligen a un esperpento.
No los eligen todos pero muchos sí, dado que las sociedades actuales se encuentran varando de crisis en crisis. No se termina de ver la luz al final del túnel y mucha gente se frustra y le gusta este circo al que ya nos han acostumbrado estos imitadores de Calígula.
Nada nuevo, por supuesto bajo el sol. Lo que ocurre es que en estos tiempos de hoy se aventuran en guerras y conflictos que nos pueden llevar a un espacio bastante peligroso para toda la humanidad. Estos señores, algunos, se presentan como empresarios de éxito, pero detrás de ellos hay una tanda de bancarrotas en sus empresas. No son tan inteligentes como dicen ser y esto lo iremos viendo si vivimos para contemplar este circo que decía yo antes. Se monta un shock comunicativo en los medios que la gente no puede responder sino con un bloqueo de su propia conciencia. Esto se suele emplear en estrategias de guerra. Es un bombardeo psicológico con estructuras oracionales simples. Muchos de estos líderes van de listos e inteligentes pero en su vida trabajan ni tienen título universitario.
Esto no es posible combatirlo solo, en solitario. Para cambiarlo es necesario una unión de pueblos en una sintonía para salir del agotamiento al que nos han sometido. Debemos de unirnos de forma sincera por nuestra propia supervivencia y la del planeta.