Representantes de la entidad, de la Cámara de Comercio, y de varias empresas y medios asisten a la toma de contacto con la nueva sede permanente del banco en el ‘Luis Adaro’, un bloque de tres plantas que se inaugurará el 4 de agosto, en la FIDMA

Prácticamente desde que el ser humano dominó el arte de la navegación, los faros han sido piezas indisociables de dicha práctica. Un punto de referencia en la noche y en la bruma, una luz intermitente en la lejanía que indicaba a los marinos el camino seguro para volver a casa. Pues bien, el flamante ‘faro’ de Caja Rural de Asturias ya refulge en el corazón de su nuevo ‘hogar’, el Recinto Ferial ‘Luis Adaro’. Allí, a solo 72 horas del comienzo de la 69ª Feria Internacional de Muestras de Asturias (FIDMA), la alta dirección de la entidad, acompañada por representantes de la Cámara de Comercio de Gijón, ha dado por finalizada la construcción de la que es su sede permanente dentro del citado complejo, un moderno pabellón de tres plantas diseñado y ejecutado como un reflejo físico de los valores espirituales del banco. Y lo ha hecho mediante una visita preliminar orientada a empresas y medio de comunicación. Su inauguración oficial tendrá lugar el próximo martes, 4 de agosto, coincidiendo con el Día de Caja Rural de Asturias en la FIDMA. Y, para ello, a estas horas un pequeño ejército de técnicos y artistas se afana en tener a punto la exposición interactiva y multidisciplinar ‘Nuestra mejor versión’, primera a la que dará cobijo este nuevo edificio.
Obra de la mente y el músculo del estudio de arquitectura que preside Verónica Durán -quien también ha acudido el recorrido de hoy-, el inmueble ya aglutina ante sí un buen puñado de hitos antes, incluso, de haber entrado en servicio. Para empezar, el que se haya levantado en solo nueve meses -si bien su concepción arrancó inmediatamente después de terminada la Feria del año pasado- constituye, según ha explicado la propia Durán, «un récord». Sobre todo, si se piensa que una parte de la labor ha tenido que coexistir con eventos multitudinarios, como el Metrópoli o Mercaplana. El resultado es un bloque de tres alturas y 1.576 metros cuadrados construidos, formado por dos prismas: un primero horizontal, elevado del suelo, y otro, vertical, que culmina en un cuadrángulo capaz de proyectar la luz interior, y que, si bien ha sido bautizado con el término ‘linterna’, recuerda a esos faros del mundo náutico. La distribución incluye un espacio diáfano inferior, perfecto para exposiciones y eventos grupales, y dos plantas superiores, creadas como salas de reunión y trabajo, y con una extensa terraza. Amplias vidrieras sobre una estructura de metal visto dan forma al conjunto, como un guiño a la «vocación de futuro» de la industria siderúrgica asturiana, y a la «transparencia» como principio. Es, de hecho, uno de los valores de Caja Rural que Durán y su equipo han trasladado a la sede, junto con los de «presencia», por el arraigo de la entidad en la región, y «referencia», por su compromiso ella.
«Hemos querido ir a esos valores, aprovechar este enclave estratégico que es el Recinto Ferial para plasmarlos», ha ahondado la arquitecta durante su intervención, incidiendo en que la pretensión de la Caja es que, una vez finalizada la FIDMA, «siga siendo algo más que un edificio emblemático; queremos construir un legado aquí». Claro que, antes de llegar a ese punto, será preciso disfrutar de la Feria. En ese sentido, a partir del sábado, una vez arranque la edición de este año, la planta baja de este nuevo pabellón albergará la muestra ‘Nuestra mejor versión’, toda una declaración de identidad por parte de la entidad. Su contenido -presentado por Nuria Meana, directora del departamento de Marketing de Caja Rural de Asturias, y por Enrique Álvarez, su director de Patrimonio– incluirá, como reclamo estrella, un gran ‘jardín asturiano’, reinterpretación del icónico ‘jardín inglés’, en el que la vegetación convivirá con bustos de personalidades como Pelayo o Jovellanos. Pero no todo será observación; los visitantes podrán interactuar con los elementos, y disfrutar de juegos que bucearán en la historia de Caja Rural y en conceptos de educación financiera, desde el trueque al Bizum, pasando por la inversión. Finalmente, se expondrán distintas obras de arte autóctono, al tiempo que la lista de canciones asturianas creada por el periodista Pachi Poncela servirá de hilo musical. De armar tan ecléctico conjunto se ha encargado el estudio Monognomo, para el que no se ha escatimado en elogios.
«Ha sido un largo recorrido el que nos ha traído hasta aquí, un trabajo en equipo y una apuesta decidida por Gijón», ha detallado Fernando Martínez, presidente de Caja Rural de Asturias, durante su turno de palabra. Breve, pero directo, el máximo responsable del banco en la región ha confesado al público presente que, «para nosotros, es un día de celebración, de compartir la ilusión de un proyecto que nació con vocación de mantenerse en el tiempo, y de generar contenidos de valor», y que continuará impelido por el afán de «seguir reforzando nuestra presencia en la FIDMA». Acto seguido, el protagonismo ha recaído en Pedro López, vicepresidente de la Cámara gijonesa, quien ha celebrado que la llegada de la Caja al ‘Luis Adaro’ se produce «en un momento crucial», a las puertas de grandes inversiones que pondrán al complejo y a quienes colaboran con él «en el siglo XXI». El propio edificio, ha continuado López, «pone en valor el recinto y la FIDMA», añadiéndole un pabellón «moderno, que será un referente de innovación y sostenibilidad». Más aún, es la culminación de un proyecto que se remonta a 2022, a los años en que Silvino Urízar todavía ejercía como presidente de la entidad cameral, y al momento en que la Caja se incorporó al consorcio que sostiene la Feria.
La última nota la han puesto, además de la citada Verónica Durán, Antonio Romero, director general de Caja Rural de Asturias, y Rafael González, su director de Empresas. Ambos han puesto la guinda detallando que, durante las jornadas de la FIDMA, el pabellón exhibirá las mejores versiones del Principado en campos tan variados como la gastronomía, la sostenibilidad, la innovación juvenil o el emprendimiento… Y adelantando que, una vez concluya la Feria, y a la espera de la siguiente, este nuevo ‘faro’ quedará a disposición de aquellas organizaciones que precisen su uso.










