La Dirección General de Promoción de la Memoria Democrática incluye el monumento en el catálogo de elementos opuestos a dicha memoria, al entender que «no existen razones artísticas o arquitectónicas suficientes que justifiquen su mantenimiento»
Desde Vox se ha pedido «agotar todas las vías» para evitar la retirada de la polémica pieza; para ello, insta a un mayor apoyo por parte del Ayuntamiento de Gijón, y anima a la Compañía de Jesús a que explote hasta el final la vía judicial

Asociaciones memorialistas, partidos de izquierdas, el mismo Principado… De un tiempo a esta parte ha ido aumentando el número de actores que reclaman la retirada del monumento ‘Héroes del Simancas’ de la fachada del gijonés Colegio de la Inmaculada, al entenderlo como un ejercicio de apología del pronunciamiento militar de 1936 que, con su fracaso, degeneró en la Guerra Civil, y en la posterior dictadura franquista. Pues bien, a ese coro de voces se ha sumado esta semana la del Gobierno de la nación. En una resolución dictada el martes, la Dirección General de Promoción de la Memoria Democrática decretaba la inclusión de la pieza en su catálogo de catálogo de símbolos y elementos contrarios a la memoria democrática. ¿Argumentos para ello? De forma resumida, que «no existen razones artísticas o arquitectónicas suficientes que justifiquen su mantenimiento». Por ello, se insta a la Compañía de Jesús a que la retire en un plazo de seis meses, y a que la destruya o la almacene fuera de la vista pública. Una decisión respaldada ayer por la directora general de Memoria Democrática, Begoña Collado, pero que ha sido duramente contestada por Vox, que llama a evitar su cumplimiento.
El texto de la resolución recuerda que, tal como establece el artículo 35.1 de la Ley 20/2022, de 19 de octubre -la archiconocida Ley de Memoria Democrática-, todos aquellos elementos que supongan un ensalzamiento de la sublevación o de la dictadura, y que tengan una proyección pública, han de ser retirados, medida que afecta también a edificios de titularidad privada y religiosa. Partiendo de esa base, el que el monumento en cuestión -realizado por el escultor trubieco Manuel Álvarez Laviada en 1958- sea un homenaje a los efectivos del 40º Regimiento de Infantería de Montaña ‘Simancas’ que se alzaron en armas contra el Gobierno de la Segunda República, y que luzca la Cruz Laureada de San Fernando que Franco otorgó al centro en la posguerra, basta para sostener su inclusión en el catálogo. La misma ley, como se ha leído, deja claro que el argumento esgrimido por la Compañía de Jesús sobre el carácter privado del colegio carece de validez, ya que la pieza no se halla en una estancia interior, sino decorando una fachada perfectamente visible desde las vías públicas colindantes. Así las cosas, la orden religiosa tiene ahora un margen de medio año para ejecutar el contenido de la resolución; de lo contrario, habrá consecuencias.
Sobra decir que la noticia ha causado opiniones distintas en los dos bandos divididos por el ‘Simancas’. Así, la directora general de Memoria Democrática, Begoña Collado, apoyaba ayer jueves la medida, al entenderla como «un paso más» para la supresión pública de un elemento que, a su parecer, «hace apología del franquismo» y cuenta una historia «como no era verdadera», en referencia al encumbramiento como héroes de unas tropas golpistas que, en la práctica, se rebelaron violentamente contra un sistema democrático legítimo. Claro, que ese posicionamiento está a años luz del expresado por Vox, partido que se ha alzado como el principal defensor de la conservación de la pieza. También ayer su portavoz en el Ayuntamiento de Gijón, Sara Álvarez Rouco, recurría a una nota de prensa remitida a los medios para pedir que se agoten «todas las vías» disponibles, y evitar el desmantelamiento del ‘Simancas’. En ese sentido, aparte de volver a calificar de «vergonzosa» la Ley de Memoria Democrática, la concejala en la oposición animó a la Compañía de Jesús a explotar la vía judicial, al tiempo que reclamó al Ejecutivo municipal, formado por Foro y PP, una defensa «inequívoca» de la permanencia del monumento. Por el momento, no constan reacciones de ninguna de esas dos fuerzas políticas.