Iván Abril reclama más vigilancia preventiva y pide reforzar la educación sobre corrientes marinas tras el episodio ocurrido en el arenal esta semana

La playa de Salinas vivió este lunes una tarde dramática cuando varias personas quedaron atrapadas por una fuerte corriente a unos cien metros de la costa, en una zona a la altura del Agüita. Como cuenta Iván Abril, unos de los participantes en el rescate, «tres de ellas pudieron ser rescatadas» gracias a la rápida intervención de surfistas que se encontraban en el arenal y de los servicios de emergencia, mientras que un joven desapareció en el mar y sigue siendo objeto de búsqueda.
Abril, conocido por todos en la playa como ‘Bambam’, es vecino de Salinas, de 49 años. Asegura que el desenlace era algo que temía desde minutos antes de producirse la emergencia.
«Estaba en la pasarela hablando con José Eugenio, un fotógrafo, y vimos a un grupo de veinte o treinta personas bañándose en una zona muy complicada. La marea estaba baja y había mucha corriente. Le dije: «Hoy va a pasar algo aquí, ya verás»», recuerda.
Su intuición tardó apenas unos segundos en confirmarse. «El grupo se dispersó y quedaron varias personas justo en la corriente. Le dije otra vez: «Aquí la van a liar». Y en menos de treinta segundos la corriente se las llevó hacia la izquierda a una velocidad increíble».
Sin pensarlo dos veces, Abril salió corriendo hacia la orilla. Otros surfistas hicieron lo mismo. «No había prácticamente nadie con tablas porque eran condiciones complicadas. Fuimos entrando como pudimos, algunos con tablas, otros con aletas, y empezamos a localizar a los afectados uno a uno».
El rescate permitió sacar del agua a varias personas que ya se encontraban exhaustas. «Había gente que estaba muy justa. A uno de ellos le dije que treinta segundos más y no lo contaba», relata.
Sin embargo, hubo un momento que sigue persiguiendo a Abril. El de los últimos instantes en los que todavía podían ver al joven desaparecido. «Cuando volvimos a entrar en el agua, todavía le veíamos la cabeza. Pero llegaron dos olas que lo metieron para abajo. Esas dos olas se lo llevaron. Ya no llegamos».
El surfista reconoce que la sensación posterior fue de impotencia. «Te alegras porque se salvaron varias vidas, pero sales del agua fastidiado. Siempre te queda la duda de si unos segundos antes hubieran cambiado algo».
Abril considera que este episodio vuelve a poner de manifiesto un problema recurrente en Salinas durante los meses de primavera. «Todos los años pasa lo mismo. Llega el calor y la gente quiere bañarse, pero mucha no conoce los peligros de esta playa. Salinas, con marea baja, puede ser muy peligrosa».
Por ello reclama más medidas preventivas antes del inicio oficial de la temporada estival. «Ahora mayo ya es prácticamente verano. Hacen falta medios mínimos y personal que informe a la gente de dónde puede bañarse y dónde no».
También insiste en la importancia de la educación y la prudencia. «Si llegas a una playa que no conoces, pregunta siempre. Más vale parecer tonto preguntando que luego lamentar. Y si te atrapa una corriente, lo más importante es mantener la calma, dejarte llevar y no luchar contra ella. El mar no entiende de experiencia ni de condición física».