domingo, abril 18, 2021
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El Musel, Areces y Rexach

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“Mientras Areces y Felgueroso veían El Musel como una solución, da la impresión de que Barbón y González contemplan la infraestructura como un problema que ni siquiera se debe mencionar”


Fernando Menéndez Rexach, junto a Julio Díaz Rato, han sido absueltos por el Supremo, que entiende que en la ampliación de El Musel, no hubo perjuicio para el erario público. En espléndida entrevista de Manolo Castro para La Nueva España, Rexach relata cómo la OLAF, la Oficina Antifraude de la UE, elevó una serie de informes que principiaron teniendo carácter de prueba testifical y terminaron finalmente disolviéndose como un azucarillo, en cuanto se demostró que carecían de rigor alguno a la hora de determinar el sobrecoste del puerto. Bastó un examen del Tribunal de Cuentas para que aquel montaje, fabricado por el grupo europeo de Los Verdes en el Parlamento, a instancias de algún sindicalista local, se desarmara, dejando constancia de la buena fe en el trabajo y la eficacia del Presidente y del Director de El Musel entre 2004 y 2011.

Tini Areces me confesó recurrentemente, mientras trabajé con él en varias campañas electorales, que la razón última por la que decidió ser presidente de Asturias no fue otra que sacar proyectos de Gijón que, siendo alcalde, habrían sido imposibles de alcanzar. Calculaba que una buena estrategia con El Puerto serviría para convertirlo en el gran motor económico de Asturias durante los siguientes 50 años. Se lamentaba de la falta de unidad y de altura de miras que los políticos asturianos estaban demostrando actualmente al omitir cualquier defensa de la ampliación, salvo Fernando Lastra, que siempre salvó su honra ejerciendo su astucia tanto como su inteligencia en beneficio de la razón institucional, o sea, el interés general. Cuenta Rexach que el Presidente del Principado fue el gran impulsor en la consecución de ayudas y en garantizar su ejecución, al menos persuadiendo a los comisarios europeos de cuál era la realidad del puerto durante su construcción y las posibilidades económicas que tenía realmente en el futuro.

Rexach también da cuenta del liderazgo y valor de la política, resumiendo en cuatro frases la beligerancia de Tini con El Musel. Aquellas virtudes se sustanciaron asumiendo las responsabilidades de gobierno, no sólo a título de inventario, sino ejerciéndolas hasta las últimas consecuencias: movilizando argumentos, dinero, recursos humanos, acudiendo allí donde era necesario para convencer de la viabilidad y oportunidad de cada tonelada de cemento que afianzara la ampliación del puerto.

Echa en falta Rexach el respaldo de Adrián Barbón y de Ana González en el desarrollo económico de El Musel. El ex-presidente hace una de esas comparaciones odiosas pero necesarias por justicia con Areces y Paz Fernández Felgueroso, respectivamente. Habría que añadir al concejal José María Pérez, cruelmente vilipendiado por Podemos en aquel aciago año en que la izquierda pudo gobernar. No se trata sólo de una capacidad de gestión, pues Rexach apunta a una cuestión de carácter y sentido moral. Fernando Menéndez, casi como un escéptico desde el barril, lamenta la cobardía e impericia de los nuevos gobernantes, comparados con los otros. Mientras Areces y Felgueroso veían El Musel como una solución, da la impresión de que Barbón y González contemplan la infraestructura como un problema que ni siquiera se debe mencionar.

Finalmente, Rexach reclama unidad política entre las administraciones y los partidos políticos para que El Musel sea ese espacio económico que alimente nuevas inversiones en Asturias, a la manera en que los gallegos lo han hecho con el puerto de El Ferrol o el puerto de La Coruña. Cree y cree muy bien Rexach que Asturias ha perdido relevancia internacional y no sabe si pesamos lo mismo en Madrid que entonces. Ya le digo yo que con el numerito del Plan de Vías, Asturias y Gijón están a merced de lo que diga el Ministerio de Transportes. Pesamos una brizna de paja. Ojalá Ana González fuera tan valiente y nos defendiera con tanta determinación ante Ábalos como lo hace ante los periodistas cuando se revisa su gestión. Ojalá tuviera un proyecto político como lo tuvo Areces para Gijón. Entonces sí estariamos ante una alcaldesa de Gijón. Esto es otra cosa, Rexach, otra cosa, ay.

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