La presunta apuesta por Esther Llamazares, adelantada por SER Avilés, reabre las heridas del congreso ganado por Estefanía Rodríguez

El Partido Popular de Avilés vuelve a encontrarse ante una encrucijada interna. A poco más de medio año de las elecciones municipales de 2027, la elección de su candidata a la Alcaldía amenaza con convertirse en un nuevo foco de enfrentamiento entre las distintas sensibilidades de la formación. Esther Llamazares y Estefanía Rodríguez parecen llamadas a protagonizar un pulso político que coloca al presidente del PP asturiano, Álvaro Queipo, en una posición especialmente incómoda.
La pasada semana, SER Avilés adelantaba en exclusiva que Esther Llamazares, actual portavoz municipal y candidata en las dos últimas elecciones pese a haberlas perdido, es la apuesta del partido para intentar conquistar la Alcaldía en 2027. Sin embargo, esa posibilidad está lejos de contar con el respaldo unánime de la organización avilesina.
Según fuentes próximas a la dirección local del PP, existe una férrea voluntad de que sea Estefanía Rodríguez quién encabece la candidatura municipal. En el entorno de la presidenta local no se contempla otro escenario, lo que anticipa un posible choque si finalmente la dirección autonómica apuesta por imponer, en contra del criterio de la militancia, a Llamazares que pese a ser la candidata del aparato y entonces Secretaria General de la agrupación, perdió el congreso local en julio de 2024.
Posteriormente, tanto la propia Esther Llamazares como uno de sus interventores en mesa, solicitaron su impugnación por presuntas irregularidades denunciadas ante los órganos internos sin éxito alguno, cuestionando incluso la participación y el sentido de voto de afiliados de origen latinoamericano y aireadas sin piedad en la prensa en la fecha de constitución formal de la junta local directiva presidida por Rodríguez que contó con la presencia de Queipo. Tras la resolución del Comité de Derechos y Garantías Autonómico, Esther Llamazares, recurrió en amparo al órgano nacional; circunstancia ésta que, podría haber tenido influencia en su no repetición en la lista al Congreso.
Desde entonces, Llamazares ha mantenido su protagonismo institucional como portavoz del grupo municipal, encabezando la oposición a la alcaldesa socialista, Mariví Monteserín y su papel ha resultado especialmente visible en la controversia sobre el contrato del agua, que culminó en septiembre con la reprobación de la regidora a iniciativa del PP. Mientras tanto, Rodríguez asumió la presidencia local y conformó una nueva dirección que le ha permitido dinamizar la vida interna del partido otorgándole un especial protagonismo a las bases y reforzar la presencia institucional de la organización, situándose mucho más próxima a la ciudadanía y al tejido empresarial, comercial y asociativo y, en definitiva, a la realidad social de una ciudad que parece haberle reconocido su esfuerzo más que su propio partido.
A este escenario se suma otro movimiento significativo: Llamazares ha quedado fuera de la candidatura popular al Congreso para las elecciones generales del 29 de noviembre. Ángela Pumariega encabezará la lista, mientras que entre los nombres elegidos figura la concejala avilesina Ceila Fernández, lo que también ha provocado un importante descontento entre las filas de la formación avilesina y, en particular, entre el sector latino por su presunta actitud durante la celebración del congreso local.
Álvaro Queipo está ahora en un brete. Respaldar a Llamazares supondría enfrentarse a una agrupación que defiende la candidatura de su presidenta y su legitimidad para decidir tras haber ganado un congreso local. Apostar por Rodríguez implicaría prescindir de quien ha encabezado el proyecto municipal popular durante los últimos años, aunque también podría albergarla en la candidatura a la Junta General del Principado.
Todo ello en un escenario en el que el PSOE también afronta cambios, después de conocerse que Monteserín no optará a la reelección y que la candidata será Yolanda Alonso. El PP aspira a aprovechar esa renovación para conquistar la Alcaldía, pero antes deberá resolver una cuestión que amenaza con complicar sus propias expectativas electorales: quién encabezará finalmente la candidatura.