Según fuentes municipales, el edil no adscrito seguiría cobrando como concejal mientras la alcaldesa admite que fue decisivo para garantizar la estabilidad del Ejecutivo

La salida de Oliver Suárez de la presidencia de Divertia no ha cerrado la crisis política abierta en el Ayuntamiento de Gijón. Al contrario. Tras asumir públicamente la responsabilidad por un defecto procedimental en la contratación de dos conciertos y abandonar la empresa municipal por decisión de la alcaldesa, Carmen Moriyón, el exdirigente de Vox continuaría percibiendo 52.342,46 euros brutos anuales gracias a la dedicación del 80% que mantiene como concejal del Ayuntamiento y que, según ha podido saber este diario, se le mantendría en el pleno de agosto.
Se trata de una circunstancia que, además del debate jurídico, abre inevitablemente otro de carácter político. Porque el concejal no adscrito sigue siendo el voto número 14 que permitió a Carmen Moriyón conservar la mayoría tras la ruptura con Vox. Y eso plantea una pregunta que ya empieza a sobrevolar la política municipal: ¿puede el Gobierno permitirse retirar la liberación al edil del que depende, en buena medida, la estabilidad de sus presupuestos y de las principales votaciones?
La alcaldesa dejó entrever esa realidad en una entrevista concedida a El Comercio, en la que reconoció abiertamente el papel que desempeña Oliver Suárez en la aritmética municipal.
«Hay que reconocer las cosas que son objetivas y es que hay un concejal no adscrito que se llama Oliver Suárez que contribuyó de manera decisiva a la estabilidad del gobierno aportando el voto número 14. A partir de aquí lo que él transmite es que quiere seguir de algún modo trabajando por Gijón. Pero eso ya lo ha dicho él y depende de él».
Un sueldo que no desaparece con el cese
El cese como presidente de Divertia no implica automáticamente la pérdida de su salario como concejal. Jurídicamente son dos cuestiones diferentes.
La Presidencia de Divertia es un cargo de designación política que depende de la Alcaldía. La dedicación exclusiva, en cambio, fue aprobada por el Pleno municipal dentro del acuerdo de organización del mandato y únicamente puede modificarse mediante otro acuerdo plenario.
Mientras eso no ocurra, Oliver Suárez seguirá percibiendo 52.342,46 euros brutos anuales, las retribuciones correspondientes a su dedicación exclusiva.
Para retirarle esa liberación sería necesario tramitar un expediente, incluir el asunto en el orden del día del Pleno y aprobar una modificación del régimen de dedicaciones por mayoría simple. Es decir, la alcaldesa no puede hacerlo unilateralmente mediante decreto.
Precisamente esa circunstancia alimenta el debate político sobre si existe voluntad real de modificar esa situación.
«No entré en política para vivir de esto»
Horas después de hacerse oficial su relevo, Oliver Suárez quiso explicar personalmente los motivos de su salida mediante un comunicado en el que asumía toda la responsabilidad por lo ocurrido.
El ya expresidente de Divertia reconoció que durante una revisión interna se había detectado «un error formal» relacionado con la firma de dos contratos que excedían las competencias atribuidas a la Presidencia de la empresa municipal.
Según explicó, esos expedientes deberían haber sido elevados previamente al Consejo de Administración y no se hizo.
No obstante, defendió que el problema era exclusivamente procedimental y que no existía ninguna duda sobre la legalidad material de los conciertos ni sobre los servicios finalmente prestados.
Suárez asumió íntegramente la responsabilidad política del error y justificó así su marcha.
«No entré en política para agarrarme a un cargo; tampoco para vivir de esto. No es mi estilo y no lo ha sido nunca».
En ese mismo comunicado añadía que tanto él como Carmen Moriyón entendieron que abandonar la Presidencia de Divertia era «la salida correcta».
Al mismo tiempo reivindicó el trabajo desarrollado durante casi tres años al frente de la empresa municipal, defendiendo la programación cultural impulsada en Gijón y citando expresamente actuaciones como las de Alejandro Sanz o Lola Índigo, que calificó como parte de «la mejor programación del norte de España».
También agradeció el trabajo de los empleados de Divertia y aseguró sentirse «orgulloso» de haber contribuido a la estabilidad del Gobierno municipal.
Una crisis que deja más preguntas abiertas
El Ayuntamiento ha sostenido desde el primer momento que el relevo responde exclusivamente a un incumplimiento procedimental en la tramitación de dos contratos que no fueron sometidos al Consejo de Administración pese a superar el límite económico de las competencias del entonces presidente.
Sin embargo, la crisis ha ido creciendo durante los últimos días.
La oposición ha reclamado explicaciones sobre el funcionamiento interno de Divertia, el papel desempeñado por el gerente de la empresa municipal y el conocimiento que pudieron tener otros responsables políticos de la tramitación de esos expedientes.
Mientras tanto, Jesús Martínez Salvador ha asumido nuevamente la Presidencia de Divertia con el objetivo de cerrar una crisis que estalla apenas unas semanas antes de la Semana Grande y con buena parte de la programación cultural ya ejecutada. Con Salvador como presidente, las preguntas ya no se centran únicamente en el error procedimental reconocido por Oliver Suárez, sino también en cómo se articulaban los mecanismos de supervisión, qué funciones correspondían a cada nivel de responsabilidad y cuál era el reparto efectivo de competencias entre la presidencia, la gerencia y el área política de Festejos.
Qué pesaos sois en esti digital
El tipo ya no es necesario. Fin de esta pesadez.