La solicitud, ya remitida a Madrid por la Consejería de Movilidad, incluye la mejora de los accesos a El Musel; en el foco está reducir el impacto del tráfico pesado sobre la Zona Oeste, aunque sin restar su funcionalidad estratégica a dicha arteria

Una vez más, y es imposible enumerar cuántas van, el refranero popular se vuelve de lo más útil para resumir lo que se ha sabido hoy, con esa exquisita frase que afirma que «Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña». O, si se prefiere… Si Madrid no viene a Asturias, Asturias irá a Madrid. Porque, según se ha sabido este viernes, la Consejería de Movilidad, Cooperación Local y Gestión de Emergencias ha solicitado formalmente al Ministerio de Transportes su autorización para que sea el Principado el que asuma y, en último término, ejecute la tan esperada como demandada humanización de la avenida Príncipe de Asturias, el enquistado foco de tensiones entre las Administraciones y los vecinos de la Zona Oeste, en especial de La Calzada, por el abundante tráfico pesado que discurre por ella. De hecho, el objetivo de esta solicitud es acelerar la consecución de una obra que, se espera, reducirá el impacto de dicho tránsito, aunque sin privar a la avenida de su valor estratégico para el movimiento de mercancías hacia y desde El Musel.
La petición, hecha de la mano de otra para acometer la mejora de los accesos al puerto, incluye la voluntad expresa del Ejecutivo asturiano de formalizar los instrumentos de colaboración y los acuerdos administrativos precisos para completar la cesión del proyecto. En caso de recibir el visto bueno del Ministerio que encabeza el socialista Oscar Puente, se mantendría en todo momento una «coordinación institucional» ajustada a la ejecución, con la supervisión técnica de Transportes y de la Demarcación de Carreteras del Estado. En Oviedo están convencidos de que, si su demanda convence a Madrid, sería posible ahorrar un tiempo nada desdeñable. Y toda economía de plazos sería de agradecer, toda vez que el proyecto pretende transformar la zona de actuación en un vasto bulevar urbano que dé acceso El Musel, incluyendo tanto el acondicionamiento de la N-641, como la urbanización del entorno y la instalación de equipamientos públicos, con intervenciones específicas en función de las necesidades concretas de ciertos tramos.
Una ‘cura’ para la ‘herida’ abierta entre los barrios a ambos lados de la avenida
Bajando al detalle del proyecto, la pretensión es trabajar sobre una extensión de 2,5 kilómetros, correspondiente al corredor de acceso al puerto. Para esa zona, los pliegos preliminares prevén la mejora integral del espacio viario, sin poner en riesgo la funcionalidad estratégica de esta infraestructura para el tráfico asociado a la actividad portuaria. A partir de esa necesidad de base, las áreas más vinculadas a los mencionados accesos y al tráfico industrial verán sus movimientos reordenados, con lo que se mantendrá la capacidad de tránsito de camiones necesaria. Por el contrario, en los tramos urbanos consolidados se potenciarán aspectos como la accesibilidad, la continuidad peatonal y la integración con los barrios; con ello, se pretende fortalecer el nexo entre los dos lados de la avenida, erradicando su actual condición de barrera, de frontera de asfalto que divide la zona artificialmente. ¿Cómo lograrlo? Bien, el catálogo de intervenciones prevé mejorar las intersecciones y los recorridos urbanos, incorporar itinerarios peatonales accesibles y continuos, tender recorridos ciclistas segregados, e integrar el paisaje en el conjunto, plantando nuevo arbolado y generando ‘zonas verdes’.
A la vista de todo lo anterior, y a expensas de saber si se conseguirá cruzar la meta, o tan siquiera de si el Ministerio lo permitirá, salta a la vista que la intención es alcanzar una compatibilidad razonable entra la actividad portuaria, y la existencia cotidiana de los vecinos de la Zona Oeste de Gijón. No obstante, en la Consejería que lidera Alejandro Calvo no obvian que esta obra sería solo una pieza más dentro de un plan mayor. A futuro se deberían acometer intervenciones igualmente incluidas en la propuesta integral del Principado, como el desdoblamiento de la GJ-10, la construcción de nuevas conexiones con la red de alta capacidad, el impulso al transporte ferroviario como alternativa al terrestre y, muy importante, la puesta a punto de acceso por Aboño, algo visto como la alternativa más jugosa al malogrado vial de Jove. Por último, y aumentando el diámetro del foco hasta llevarlo a una escala estratégica, en la mente de todos los actores autonómicos está evolucionar hacia «un modelo de movilidad más eficiente y sostenible».