Un día antes del encuentro ‘Gijón Baloncesto, años dorados’, el entrenador estadounidense visitó el Palacio de Deportes, sede del primer ascenso a la ACB del que fue partícipe, donde le esperaba su base de aquel año para darle un fuerte abrazo después de 30 años sin verse

Con retraso con respecto a la hora esperada, debido a las conexiones aéreas que lo traían desde Chipre, donde tiene su casa cuando no se encuentra entrenando equipos o selecciones en los lugares más insospechados, el último en Bután con el combinado nacional femenino, atravesó el viernes Bill McCammon el túnel del Palacio de Deportes. Mirada a las gradas y un reencuentro con el que fue su base en su época en Gijón, Roberto Carvajal, ahora residente en Barcelona, que guarda un excelente recuerdo del técnico estadounidense, como expresó este fin de semana siempre que tuvo ocasión. «Estás muy bien, con menos pelo», comentó con su humor habitual el americano después de fundirse en un fuerte abrazo con el gijonés.
«Roberto Carvajal siempre jugó muy duro. Ver a estos jugadores será un día especial, encontrarlos a todos y volver a hablar», expresaba después McCammon a miGijón. «Para mí es una alegría terrible. Estoy bastante emocionado», decía por su parte a este diario Carvajal, que recordaba que «él me dio la oportunidad dos años, minutos y confianza», expresó en referencia al ascenso del 3 de junio de 1995 que le dio «la oportunidad de haber jugado un año en la ACB al menos». Un éxito colectivo, pero también personal, por el que da las gracias «a todos mis compañeros, sobre todo a McDowell, que me apoyó mucho».
Insistía McCammon también en agradecer «el encuentro que han hecho para los jugadores anteriores a mi época y para la de después, el equipo de Moncho López y Luis. Ellos hicieron buenas cosas y estoy muy emocionado de ver a mis jugadores de esa época». Sobre el éxito del 95 apuntó que «trabajamos duro para llegar a ese momento. Algunos han dicho que igual ese McCammon tiene una flor en el culo, pero hay que trabajar para ponerse en esa posición de tener esa flor».

«Fueron partidos muy dífíciles, 16 abajo en el descanso contra Tenerife», rememora, tras el que ‘Vallecas’ Hernández se puso la capa de superhéroe. «Fue él quien me dijo que iba a defender a Ray Smith y también jugó muy bien en ataque», destaca el técnico, que va a permanecer en la ciudad hasta el miércoles. «Los dos partidos fueron de infarto. No sabría decir en cuál sufrimos más, pero la verdad es que se disfruta más si sufres. Fue una locura», apuntó mientras Carvajal, que echó en falta la presencia de McDowell en Gijón, el americano de aquella plantilla, para el encuentro, aunque sí participó a través de un vídeo grabado. «Está bien, con muchísimas ganas de venir a Gijón a hacer una visita», comentó el base.
«Gijón es una ciudad que vive el baloncesto», finalizó McCammon, con la esperanza de que la ciudad pueda recuperar un equipo en la máxima categoría que haga vibrar al Palacio como vibró en aquella eliminatoria con el Caja Bilbao en el 94 o en la fase final del 95. Momentos inolvidables para los presentes y protagonistas que se recordaron ayer en el encuentro ‘Gijón Baloncesto, años dorados’ celebrado en el Centro Municipal Pumarín-Gijón Sur y organizado por Gijón Basket, Fundación Caja Rural de Gijón y miGijón.