Veterano dirigente de CCOO, primer secretario general de la entidad en Gijón, y referente en las filas de IU, fallecía ayer a la edad de 81 años; su extensa labor acumuló elegios y reconocimientos, y en 2010 recibió la Medalla de Plata de la Villa

Fue un sindicalista convencido durante toda su vida. Uno de esos guerrilleros sociales de la izquierda que, en los sombríos años de la dictadura, rechazó la sumisión general y optó por la reivindicación clandestina, siempre plagada de peligros. La suya fue una existencia larga y agitada, marcada por logros y derrotas, en la que no faltaron los encarcelamientos, las torturas, la admiración de muchos… Hasta que este jueves, a la venerable edad de 81 años, su mecha, al fin, se consumió. Francisco Ramón Prado Alberdi, apodado ‘El Pipas’ desde aquellos días de lucha encubierta contra el régimen franquista, y quien se desempeñase como primer secretario general de Comisiones Obreras (CCOO) de Gijón, falleció ayer, vencido en un último duelo por cierta enfermedad con la que llevaba tiempo lidiando. Su muerte ha cerrado un capítulo más de la centenaria historia sindical asturiana y gijonesa, y ha sumido en la tristeza a compañeros y afines, tanto de CCOO como de Izquierda Unida (IU), partido en el que militó. La despedida, en forma de acto civil, será a las 16 horas de hoy, en el Tanatorio de Cabueñes; le sobreviven su mujer, su hija y su nieto, del que fue padre su otro vástago, tristemente fallecido.
Nacido en el municipio asturiano de Bustiello en 1945, el que fuese hijo de un agente de la ya extinta Policía Armada y de Tráfico podría sorprender, si se piensa en su devenir posterior. Sin embargo, bastó una primera experiencia profesional en Avilés, en aquellos tiempos marcada por los claroscuros del desarrollo de Empresa Nacional Siderúrgica (ENSIDESA), para que sus principios sindicales quedase sólidamente afianzados. La pésimas condiciones en los que aquellos trabajadores realizaban su labor le convencieron para entrar a formar parte de la Juventud Obrera Cristiana (JOC), bautismo de fuego de un periplo sindical que, tras una escueta estancia en la Unión Sindical Obrera (USO), le llevó, en 1971 y siendo ya empleado de la Unión de Siderúrgicas Asturianas (UNINSA), a las filas de CCOO. No fue una etapa fácil; en aquellos años del tardofranquismo, en los que el régimen agonizaba y la labor sindical clandestina estaba en el punto de mira, ‘El Pipas’ fue detenido en 1973, encarcelado y torturado, además de perder su trabajo. Pero ni las amenazas, ni las palizas, ni las privaciones le hicieron ceder; en 1976, con Franco ya muerto, fue uno de los integrantes de la delegación asturiana en la Asamblea General de Barcelona, y un año más tarde se convirtió en el primer secretario general de la Unión Comarcal de CCOO en Gijón.
«Conocía como nadie el sindicato, y sus reflexiones ayudaban a avanzar»
José Manuel Zapico, secretario general de CCOO de Asturias
Tras solo un año en el cargo, tomó la decisión de apartarse temporalmente de la primera línea sindical -que no retomaría hasta 1991, repitiendo cargo durante dos mandatos completos-. No obstante, los primeros años de la democracia fueron testigos de su discreta incursión en el terreno de la política. Por entonces afiliado al Partido Comunista de Asturias, en representación del mismo participó en la redacción del Estatuto de Autonomía, a comienzos de los 80, y en 1986 se integró en la recién creada IU, en la que continuó militando hasta el final de sus días. Tal fue el impacto de su labor, que en 2010 el Ayuntamiento de Gijón le impuso la Medalla de Plata de la Villa. No obstante, Alberdi nunca fue hombre dado a los homenajes; quienes le conocieron y batallaron a su lado, consultados por este diario, le describen como «un hombre comprometido con la causa de los trabajadores, humilde por encima de todo, y profundamente desinteresado, que hacía las cosas sin pedir nada a cambio». Tanto es así que en en su extensa biografía no faltan episodios en los que rechazó dar el salto a puestos de poder, una ambición que jamás demostró tener.
Con semejante currículum a cuestas, no sorprende que desde ayer se sucedan las palabras de elogio y tristeza por su defunción. Desde CCOO de Gijón Jorge Espina, su actual secretario general, no dudó en describir a Alberdi como «un referente fundamental de la izquierda gijonesa, asturiana y, me atrevería a decir, de toda España», ni tampoco ocultó lamentar «profundamente» su pérdida. Sus palabras se veían reforzadas poco después por las de José Manuel Zapico, secretario general autonómico de la entidad sindical. «Conocía como nadie el sindicato, y sus reflexiones ayudaban a avanzar», reconoció, enfatizando su capacidad para «conectar con la juventud», su «curiosidad innata» y la «fraternidad de clase» de que hizo gala, exponente todo ello de esa idea suprema de que la defensa de los trabajadores «no se acababa en las puertas de la fábrica».
«Nos transmitió con su ejemplo no ya la conciencia, sino el orgullo de ser clase trabajadora, y nos enseñó que el sindicalismo es la última trinchera de los trabajadores contra el neoliberalismo salvaje y el fascismo que viene»
Javier Suárez Llana, portavoz de IU Xixón
Por descontado, también en IU se ha hecho notar su ausencia… Así, el portavoz del partido en Gijón, Javier Suárez Llana, se sumó ayer a las condolencias y a las muestras de admiración; para él, el elemento diferenciador de ‘El Pipas’ fue «su capacidad para la reflexión calmada, y para trasladar los principios a la práctica», no empantanándose en la teoría, y logrando convertir las ideas en acciones. «Nos transmitió con su ejemplo no ya la conciencia, sino el orgullo de ser clase trabajadora, y nos enseñó que el sindicalismo es la última trinchera de los trabajadores contra el neoliberalismo salvaje y el fascismo que viene», concluyó.