Toño Migoya, director de la Fundación Gijón Rural, recuerda cómo nació una colaboración marcada por los valores del deporte y la figura de Cotarelo

El fútbol volverá a demostrar este domingo en Gijón que hay victorias que van mucho más allá de un marcador. La Escuela de Fútbol de Mareo acogerá el próximo 8 de noviembre, a partir de las 12.30 horas, el I Memorial Lorena Cotarelo, un encuentro que enfrentará al Sporting de Gijón Genuine y al Real Valladolid Genuine y que servirá para recordar una figura estrechamente vinculada al impulso de este proyecto deportivo y social.
La cita fue presentada este jueves durante un acto en el que la Fundación Sporting de Gijón dio a conocer su memoria de actividades, entre ellas las iniciativas relacionadas con el fútbol Genuine, una modalidad que promueve la participación de personas con discapacidad intelectual y que sitúa el compañerismo, la inclusión y el respeto por encima de la competición.
Durante la presentación, Toño Migoya, director de la Fundación Gijón Rural, recordó los orígenes de la colaboración con la entidad rojiblanca, una relación que comenzó hace aproximadamente tres años y que tiene sus antecedentes en una iniciativa cultural relacionada con la historia del Sporting.
Según explicó Migoya, los primeros contactos surgieron a raíz de una exposición organizada en homenaje a un coleccionista fotográfico que conservaba numerosas imágenes históricas del club gijonés, algunas de ellas correspondientes a los años veinte. Aquella muestra incluía incluso una recreación de una antigua puerta de acceso a El Molinón.
La visita de un familiar de Quini a la exposición propició los primeros acercamientos entre ambas entidades, que terminaron cristalizando en un acuerdo relacionado con el Espacio Quini, con una duración inicial de cuatro años.
Una vez finalizada aquella etapa, las dos fundaciones comenzaron a estudiar nuevas fórmulas de colaboración. Fue entonces cuando el fútbol Genuine apareció como una oportunidad para continuar trabajando juntas.
«Lorena y yo fuimos a un partido del Racing con el Sporting y nos enamoraron dos cosas», recordó Migoya durante su intervención. La primera fue una reflexión que escucharon antes del encuentro y que resumía la filosofía de esta modalidad deportiva: «El objetivo del partido era que el rival se divirtiese».
La segunda experiencia fue todavía más reveladora. Durante aquel encuentro, un jugador del Racing marcó un gol al Sporting y el portero rojiblanco, Iván, salió corriendo hacia el futbolista contrario. Lo que inicialmente pudo parecer una reacción de enfado terminó convirtiéndose en una escena completamente diferente.
«Iván llegó a felicitar al rival que marcó el gol antes que los compañeros del Racing», relató Migoya, que reconoció la sorpresa que aquella situación provocó tanto en él como en Lorena Cotarelo.
Ese gesto terminó siendo decisivo para impulsar la colaboración. «Lorena y yo ya vimos claramente que era un proyecto por el que teníamos que apostar», aseguró el director de la Fundación Gijón Rural.
A partir de entonces, Cotarelo comenzó a mantener conversaciones con los responsables de la Fundación Sporting para dar forma a una iniciativa que posteriormente recibió el respaldo del patronato de la entidad colaboradora.
Tres años después, aquella apuesta continúa vigente y adquiere ahora un significado especialmente emotivo con la celebración del primer memorial dedicado a Lorena Cotarelo.
El encuentro del domingo permitirá recordar su implicación en un proyecto que representa una manera diferente de entender el deporte. Sobre el césped de Mareo, Sporting y Valladolid compartirán una jornada en la que los goles tendrán importancia, pero donde el verdadero protagonismo recaerá en los valores que inspiraron aquella colaboración.
Una cita en la que el fútbol servirá, una vez más, para unir, emocionar y mantener vivo el recuerdo de Lorena Cotarelo.