Después de seis meses de cerrar la puerta al Hogar de San José, el ayuntamiento ya adoptó la decisión de no dispersar a los usuarios por todo Gijón atendiendo a la demanda del tercer sector y los concentrará en El Llano y la Calzada

La decisión está tomada. No habrá, como en su día se dijo, dispersión de los actuales inquilinos del Albergue Covadonga por toda la ciudad durante los dos años que está previsto que duren las obras de su total reforma. Los usuarios serán realojados en sólo dos dependencias: las de la Cocina Económica y en la Casa del Mar. De esta manera, se cumplirá en buena medida lo demandado desde el primer momento por las diferentes asociaciones del tercer sector que cubren las necesidades de estas personas en situación de vulnerabilidad. Recordar que hace seis meses, coincidiendo con la inauguración de la capilla de San Esteban del Mar, en El Natahoyo, numerosos vecinos de la zona abuchearon a la alcaldesa Carmen Moriyón e, incluso, literalmente la persiguieron en la distancia caminando hasta la misma plaza Mayor, para protestar por la intención de trasladar a los inquilinos del Albergue Covadonga a las nuevas dependencias del Hogar de San José, traslado que se prometía temporal y durante los dos años de construcción del nuevo edificio. Aquel ‘escrache’ terminó con la alcaldesa retirando las competencias a ese respecto al concejal del Partido Popular Guzmán Pendás asumiéndolas ella misma, a la vez que prometía no llevar a cabo el citado traslado. La alternativa era, entonces, dispersar a los usuarios por diferentes puntos de la ciudad al abrigo de las entidades del tercer sector. No será así. La citada dispersión sólo afectará a los vecinos del Llano de Abajo y de La Calzada donde se ubican, respectivamente, la Cocina Económica y la citada Casa del Mar.
El recorrido para la decisión final ha sido largo, pese a la resistencia inicial no sólo de las entidades que trabajan día a día con estas personas, sino también de la propia directora de la Fundación Municipal de Servicios Sociales Covadonga Landín, que advirtió de lo inviable de aplicar la prometida y anunciada dispersión. Este colectivo tiene una problemática importante que exige una atención casi diaria y con los medios actuales, se manifestó desde el primer momento, era totalmente inviable repartirlo por todo el municipio. Seis meses se ha tardado en adoptar una decisión que aún no es oficial, pero que este periódico tiene contrastado que irá en la línea descrita. La dispersión sólo será en dos puntos. Otra cosa son los plazos, porque se anunció el inicio de la obra de reforma del actual Albergue para el próximo mes de setiembre y lo más probable es que se vuelva de nuevo a posponer hasta bien entrado el año 2027 e, incluso, hasta pasadas las próximas elecciones municipales que tendrán lugar dentro de un año.
Se da la circunstancia de que las dependencias de la Cocina Económica están, ya en la actualidad, inmersas en una profunda e importante reforma, que conllevará mejoras en los servicios de comedor a los usuarios, además de una muy completa remodelación de sus servicios generales, siempre pensando en el bienestar de quienes allí deben de recalar por causas diversas. Igualmente, la Casa del Mar tiene unas magníficas dependencias, pero necesitan obras de adaptación siempre pensando en garantizar condiciones dignas de vida a los inquilinos durante ese periodo transitorio, que se prevé de dos años, pero que, como en todas las obras, nunca se sabe fecha real de retorno.
Han sido meses de trabajo en la Fundación de Servicios Sociales, de muchas conversaciones con los sectores afectados y con la Alcaldía para tratar de encontrar un punto de acuerdo que parece haberse logrado. Al menos ya hay varias certezas: no se volverá a plantear la opción del Hogar de San José, no habrá dispersión total, y sí se tiene ya dos destinos definidos ¿Cuándo será el operativo? Esa duda aún está por solventar.