El sector denuncia que el impuesto encarecerá las estancias, reducirá la rentabilidad de las empresas y desviará viajeros hacia otros destinos

La Federación Asturiana de Empresarios (FADE) ha elevado este viernes el tono de su rechazo a la tasa turística aprobada por el Gobierno del Principado. La patronal considera que el nuevo impuesto es «innecesario», llega en un momento poco oportuno para el sector y puede acabar perjudicando tanto a las empresas turísticas como al conjunto de la economía regional.
La presidenta de FADE, María Calvo, ha advertido de que el carácter voluntario de la tasa para los ayuntamientos no resuelve los problemas que plantea la medida, sino que los agrava. Según explicó, la posibilidad de que cada concejo decida si aplica o no el impuesto puede convertir Asturias en un territorio fragmentado, con normas diferentes según el municipio.
«Se generará un mapa de tasas distinto en cada concejo», sostiene la organización empresarial, que teme que esta situación provoque inseguridad jurídica, agravios comparativos entre municipios vecinos y una imagen confusa para quienes visiten la comunidad autónoma.
Desde la patronal consideran además que la medida puede tener un efecto directo sobre la competitividad turística de Asturias. Argumentan que cualquier incremento del coste de la estancia puede favorecer que los viajeros opten por otros destinos donde no exista este gravamen. A su juicio, la repercusión económica no se limitaría únicamente a hoteles, apartamentos o casas rurales, sino que alcanzaría también a sectores estrechamente vinculados al turismo como el comercio, la restauración, el transporte o la oferta cultural.
El rechazo al anteproyecto de ley es compartido por los distintos subsectores integrados en la Mesa de Turismo de FADE, que han mostrado una posición unánime contra la implantación de la tasa.
El coordinador de la Mesa de Turismo y presidente de la Asociación de Hostelería y Turismo de Asturias (ATAYA), Julio Bobes, defendió que Asturias no sufre problemas de saturación turística que justifiquen la creación de este impuesto. Además, alertó de que la nueva obligación supondrá más carga administrativa para las empresas y un sobrecoste que terminará afectando a su rentabilidad.
En la misma línea se pronunció la Asociación de Hostelería y Turismo de Asturias (OTEA). Su representante en la Mesa de Turismo, Fernando Corral, recordó que la actividad turística ya genera alrededor de 500 millones de euros anuales en ingresos fiscales para la comunidad autónoma. Por ello, considera que los visitantes ya contribuyen de manera suficiente al sostenimiento de los servicios públicos a través de impuestos como el IVA.
Corral también subrayó que Asturias soporta una presión fiscal superior a la media nacional y aseguró que la creación de la tasa responde fundamentalmente a la búsqueda de nuevas fuentes de financiación para las administraciones locales.
Las críticas tampoco se limitan a la hostelería tradicional. La representante del Clúster de Turismo Rural, Ana Soberón, calificó de «incomprensible» que el impuesto se aplique a un modelo de alojamiento que, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), no alcanza el 30% de ocupación media.
Por su parte, Laura Arias, representante del sector del camping, defendió que las empresas ya regulan su propia capacidad de acogida y recordó que cualquier incremento de visitantes se traduce automáticamente en una mayor recaudación para las administraciones a través de figuras fiscales como el Impuesto de Sociedades, el IVA o las tasas vinculadas al consumo de agua.
Con este posicionamiento conjunto, la Mesa de Turismo de FADE escenifica un rechazo frontal a una medida que el Principado considera una herramienta para reforzar la financiación municipal, pero que el sector empresarial interpreta como un nuevo obstáculo para una actividad que se ha convertido en uno de los motores económicos de Asturias.