Cogersa, patrocina las limpiezas manuales de sendas, playas, cauces de ríos y otras zonas verdes proporcionando gratuitamente los materiales de apoyo (guantes, bolsas) y el tratamiento de los residuos. Además, organiza in situ talleres educativos para completar una actividad enriquecedora y divertida para familias, colegios, empresas y asociaciones

Asturias presume de ser un paraíso natural. Sus playas, montañas, bosques, ríos y espacios protegidos forman parte de la identidad de la comunidad y constituyen uno de sus principales atractivos. Sin embargo, basta con recorrer cualquier senda, una ribera fluvial o un rincón de la costa para comprobar que todavía queda una asignatura pendiente: los residuos que acaban abandonados en plena naturaleza.
Botellas de plástico, latas, envoltorios, colillas, vidrios o incluso neumáticos forman parte de un problema que afecta al paisaje, a la biodiversidad y a la calidad ambiental. Frente a esa realidad, COGERSA vuelve a poner en marcha en 2026 una de las campañas de voluntariado ambiental más consolidadas de Asturias: las Limpiezas Voluntarias de Residuos en Zonas Naturales, una iniciativa que desde hace más de una década moviliza a miles de personas con un objetivo sencillo pero ambicioso: demostrar que proteger el entorno es responsabilidad de todos.
Desde su creación en 2013, la campaña ha conseguido organizar más de 440 limpiezas, reunir a más de 18.000 voluntarios, retirar más de 218 toneladas de residuos y desarrollar 47 talleres de sensibilización ambiental, cifras que reflejan la consolidación de un proyecto que va mucho más allá de recoger basura.
Mucho más que recoger residuos
Aunque la imagen más visible de estas jornadas es la de decenas de personas recorriendo playas, caminos o bosques con bolsas y guantes, la filosofía del programa va bastante más allá. “Además de retirar residuos, estas actuaciones permiten conocer y valorar mejor la riqueza natural de Asturias y comprender cómo afectan nuestros comportamientos a la belleza y la salud de ese entorno”, indican desde el equipo de educación ambiental de consorcio.
Asturias como gran escenario
Las actuaciones pueden desarrollarse prácticamente en cualquier espacio natural de uso público que presente residuos dispersos.
Entre los lugares habituales se encuentran las playas y dunas, riberas y cauces de ríos, bosques, áreas recreativas y merenderos, sendas verdes y tramos del Camino de Santiago.
Eso sí, la campaña no está diseñada para eliminar vertederos ilegales o grandes escombreras, sino para retirar manualmente pequeños residuos dispersos abandonados por usuarios con un comportamiento incívico o arrastrados por el viento o las mareas. En Cogersa explican que es habitual encontrarse “casi de todo”: bolsas y otros elementos de plástico, latas, colillas, e incluso neumáticos, aparatos electrónicos, sillas de playa…
Los ayuntamientos, pieza clave
El funcionamiento del programa gira en torno a los ayuntamientos, como socios y propietarios del consorcio. Cogersa les convoca cada año para que puedan adherirse a la campaña, inscribiéndose a través de una plataforma digital antes de junio. Una vez incorporados, los equipos municipales serán los encargados de llamar al vecindario, las comunidades escolares y asociaciones a sumarse a esta particular sextaferia y coordinar las actividades sobre el terreno.
Asociaciones, colegios y ciudadanía
Uno de los aspectos que explica el éxito de la iniciativa es la enorme variedad de participantes que admite. Pueden sumarse asociaciones vecinales, culturales, deportivas, juveniles, ambientales, clubes de montaña, colectivos de surf o pesca, centros educativos e incluso grupos de amigos o de conocidos organizados expresamente para organizar una limpieza puntual bajo el paraguas de su Ayuntamiento.
Desde Cogersa destacan que uno de sus objetivos a medio plazo es implicar cada vez más a empresas. “El voluntariado ambiental ha llegado para quedarse en la cultura de las grandes compañías e incluso de las pymes, y nosotros ofrecemos una colaboración que ayuda a convertir en realidad esta vocación social”, señalan. El Grupo Gonvarri, Banco Santander e Hijos de Luis Rodríguez son algunas de las marcas que han recurrido al consorcio para poner en marcha estas acciones.
En el caso de los centros educativos, además, la campaña se convierte en una herramienta pedagógica que conecta directamente con el currículo escolar en materias como Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Educación Física, Matemáticas e incluso Cultura Asturiana, fomentando competencias relacionadas con la sostenibilidad, el trabajo en equipo y la responsabilidad ecosocial.
Todo el apoyo necesario
Uno de los elementos que facilita la participación es que COGERSA proporciona gratuitamente todos los recursos necesarios. Los grupos reciben bolsas y guantes para realizar la recogida, contenedores para el acopio de los residuos, transporte y tratamiento posterior del material retirado, además de diferentes elementos de apoyo como mochilas de alta visibilidad, gorras o bidones reutilizables.
También existe la posibilidad de solicitar talleres de sensibilización ambiental sobre microplásticos, con una duración aproximada de una hora y dirigidos a grupos de entre 15 y 25 participantes, ampliables cuando el número de asistentes es mayor.
De esta forma, la actividad combina una intervención práctica con una reflexión sobre las consecuencias que tienen determinados residuos cuando llegan al medio natural.
Pequeños residuos, grandes problemas
Los datos científicos que acompañan la campaña ayudan a entender la magnitud del problema. En 2050, según la estimación de la Fundación Ellen Macarthur, los océanos podrían contener más plásticos que peces. Los microplásticos pueden actuar como vehículos de sustancias químicas peligrosas que terminan incorporándose a la cadena alimentaria y llegar a afectar seriamente la salud humana. Algunos plásticos pueden permanecer hasta 500 años en la naturaleza antes de degradarse.
Otro de los grandes enemigos a pesar de su pequeño tamaño son las colillas. Largamente persistentes en la naturaleza, pueden llegar a trasladarse a centenares de kilómetros por el viento o el agua, y diversos estudios muestran que su efecto contaminante (nicotina, plomo, arsénico y otros compuestos tóxicos) puede durar entre 7 y 12 años, e incluso algunos autores afirman que pueden llegar hasta los 25 años.
Un simple vidrio abandonado puede provocar heridas a la fauna y aumentar el riesgo de incendios forestales.
Y una sola pila es capaz de contaminar miles de litros de agua si termina abandonada en el medio natural.
Una forma sencilla de cambiar las cosas
“Las limpiezas voluntarias son, probablemente, uno de los ejemplos más claros de cómo pequeñas acciones colectivas pueden generar un impacto real y mejorar el estado de nuestro entorno natural”, señalan desde Cogersa.
Una bolsa, unos guantes y unas horas de dedicación pueden parecer poco, pero, sumadas todas ellas y multiplicadas por el compromiso altruista de miles de personas, ya se han traducido en la retirada de más de 218.000 kilos de desperdicios del paraíso natural asturiano.
“Porque cuidar Asturias no consiste solo en admirar sus paisajes, sino también en mantenerlos limpios y libres de contaminación para quienes los disfrutan hoy y para las generaciones futuras”, añaden.