En el Día Internacional de Concienciación por el Tiburón el centro gijonés, parte dela Fundación BIOPARC, centra esfuerzos en difundir la realidad de los escualos y tratar de desmontar mitos; la celebración coincide en el calendario con el Día Mundial del Chimpancé

Ni máquinas de matar de los mares, ni devoradores de hombres incorregibles, ni criaturas sedientas de sangre… Metámonoslo en la cabeza de una vez: nada de todo lo anterior describe lo que, en la vida real, son los tiburones. Más bien es al contrario. Porque la pesca descontrolada, la destrucción de sus hábitats, la contaminación oceánica y, sí, también el arraigo de esa mala fama -a la que la cultura popular ha contribuido, por cierto- han puesto a estos longevos, sofisticados y delicados animales contra las cuerdas, sometidos a la amenaza de una extinción que, en el caso de ciertas especies, se ha vuelto muy real. Por eso este martes, a la sazón Día Internacional de Concienciación por el Tiburón, el BIOPARC Acuario de Gijón ha querido reforzar su labor divulgadora en torno a los escualos, y acercar a la ciudadanía la verdad sobre estos magníficos peces. Una iniciativa que, por azares del destino, coincide con el Día Mundial del Chimpancé, mamífero terrestre al que los BIOPARC de Fuengirola y Valencia dedican sus particulares actividades y homenajes.
Desde el impresionante tiburón toro hasta la colorida pintarroja, pasando por los no menos meritorios tiburones cebra y bambú, por la musola y por la raya, contemplar la población de seláqueos -término que deriva del latín Selachii, y que sirve de designación científica para estos animales- del centro gijonés basta para entender el alcance de su complejidad, pero también de su mansedad. Habitantes de los mares y océanos del planeta desde hace 400 millones de años, lo que los convierte en seres más antiguos que los dinosaurios, los tiburones desempeñan «un papel esencial en el equilibrio de los ecosistemas marinos», toda vez que «regulan las cadenas tróficas y actúan como indicadores del buen estado» de las aguas. Es, además, una división ecléctica, pues en todo el mundo están contabilizadas alrededor de 500 especies de tiburones… Cosa que no impide que, cada año, unos cien millones de ejemplares sean capturados, muertos o, una vez cortadas sus aletas, devueltos mutilados a la mar, donde, al no poder nadar, se ahogan sin remisión. Un drama que varias voces entre la comunidad científica no dudan en calificar de «auténtica catástrofe».

Claro, que sigue habiendo quienes se oponen a esa tendencia, y el BIOPARC Acuario de Gijón es ejemplo de ello. Efectivamente, el centro impulsa la divulgación y la sensibilización del público por medio de programas educativos, charlas o talleres como el bautizado ‘Superpoderes de tiburón’, uno de los grandes éxitos del espacio. Tampoco deben olvidarse los múltiples proyectos de preservación activa, entre los que destaca la reintroducción de tiburones pintarroja en aguas del Cantábrico. Pero es que, a mayores, durante esta temporada estival es posible participar en la visita guiada temática ‘Tiburones: desmontando mitos’, una experiencia, describen sus impulsores, perfecta para «descubrir de cerca su biología, observar muestras como dientes y piel, y comprender por qué cuidar a los tiburones significa, en realidad, proteger la salud de los océanos y el equilibrio de la vida marina».