El artista madrileño firma un diseño en el que el color azul, el verde, los óxidos y los cobrizos coexisten formando un todo estructurado; la pieza presidirá la próxima edición del evento, que se celebrará en el Recinto Ferial ‘Luis Adaro’ de 1 al 16 de agosto

Tomemos tres palabras. No tres seleccionadas al azar, desde luego. Elijamos, para empezar, ‘minería’… Continuemos con ‘acero’… Y, para completar este pequeño juego, ¿y si nos decantamos por ‘energía’. Ahora piensen, analicen, y saquen conclusiones… ¿Cualquiera de esas expresiones define, o no, un pilar fundamental de esta Asturias? Sí, desde luego que sí. Y todos ellos han servido de inspiración al artista madrileño Mariano Matarranz de Santos para, fusionados, crear‘Vestigios’, título de la pieza pictórica que servirá de cartel oficial de la 69ª Feria Internacional de Muestras de Asturias (FIDMA). Una creación encargada expresamente por la Cámara de Comercio de Gijón, organizadora del evento; que fue presentada este lunes, y que podrá verse en cada rincón del Recinto Ferial ‘Luis Adaro’ entre el 1 y el 16 de agosto, como una alegoría artística de esa la industria asturiana, base de la estructura económica y motor de otros muchos sectores en el Principado, que cruza el mar de la transformación y la adaptación al futuro.
Sobre un soporte principal de papel, Matarranz ha utilizado el azul y el verde como colores principales, mezclados con óxidos y cobrizos, hasta armonizarlos y estructurar el conjunto. Esa paleta cromática representa, como se ha dicho, tres conceptos elementales, íntimamente enraizados en la historia y la idiosincrasia asturianas. El primero de ellos es la energía, representada, según detallaban ayer fuentes de la Cámara, «con la luminosidad y la fuerza que emana de la base abrupta del papel y de los colores que lo integran». Un segundo lugar lo ocupa el acero, desde luego, que aparece simbolizado «por los relieves de hierro distribuidos a lo largo de la superficie». Por último, aunque no menos importante, es posible identificar referencias a las nuevas minerías, evidentes por medio de la composición estratificada de la obra, y que ayudan a «ensalzar la importancia de hallar nuevos materiales para un mejor desarrollo y evolución de la sociedad».
Una trayectoria forjada en varios países
Si bien, el momento, Matarranz no ha hecho declaraciones referentes a su participación en este proceso, el ser creador del cartel de la próxima FIDMA es un mérito más para un artista que ya acumula un buen puñado de honores sobre sí. Nacido en la capital española en 1952, se formó en la madrileña Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, y ya entonces la Academia de Bellas Artes le concedió el Premio de Pintura ‘Molina Higueras’. Su bautismo de fuego en el campo de las exposiciones individuales se produjo en 1972, mostrando sus trabajos en el Club Internacional de Prensa de Madrid, paso previo a su presencia en la galería Propac, en 1979; en la romana Akka, en el 82, y, de vuelta a Madrid, en la Egam, en 1984 y 1986. A partir de entonces tuvo oportunidad de exponer en ciudades como Zúrich, Frankfurt, Viena o Chicago; no obstante, y al margen de su producción pictórica, un gran hito se dio en 1992, año en que trasladó su residencia y su taller a Asturias y, más concretamente, a Gijón.
El paso del tiempo ha hecho la obra de Matarranz más abstracta y personal, llevándole a forjar un fuerte vínculo con la naturaleza del Principado. Las últimas dos décadas han sido testigos de exhibiciones en espacio como la galería Vértice, en Oviedo, o el gijonés Centro de Cultura Antiguo Instituto, además de sumarse a ferias internacionales como ARCOmadrid, Art Lisboa o la ya desaparecida Feria Internacional de Arte Contemporáneo (FIAC). Paralelamente, sus trabajos se encuentran en colecciones públicas y privadas como la Casa Natal de Jovellanos, la Fundación Princesa de Asturias, la Fundación María Cristina Masaveu Peterson y la Colección DoBe. Finalmente, no sería justo ignorar que algunos de sus cuadros decoran espacios de indiscutible renombre nacional e internacional, como el Congreso de los Diputados o la embajada de España en Pekín, y enriquecen colecciones particulares en países tan dispares como Alemania, Austria, Estados Unidos, Francia, Países Bajos, Italia, Portugal y Suiza.