Iker Andrés Escudero, estudiante de Ingeniería Química Industrial en la Universidad de Oviedo, gana el XX Premio Internacional de Poesía Antonio Gala con su poemario Acta de retirada, una obra sobre la memoria, la pérdida y los espacios que deja la ausencia

A veces, entre fórmulas, laboratorios y procesos industriales, también hay lugar para la poesía. Iker Andrés Escudero (Salamanca, 2004), estudiante del Grado en Ingeniería Química Industrial en la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón de la Universidad de Oviedo, acaba de alzarse con el XX Premio Internacional de Poesía Antonio Gala, uno de los reconocimientos más relevantes para jóvenes autores en lengua española. Su obra, Acta de retirada, fue elegida por unanimidad entre los 238 poemarios presentados en la edición más participativa de la historia del certamen. La entrega tuvo lugar el pasado 20 de junio en la Casa Museo Antonio Gala, conocida como La Baltasara, en Alhaurín el Grande (Málaga), escenario habitual de uno de los premios de poesía emergente con mayor proyección del panorama hispanohablante.
El jurado destacó la solidez de una propuesta que “cuenta una historia de principio a fin” y que se sostiene sobre “una voz muy sólida y un lenguaje plenamente contemporáneo que conecta con el lector actual”. Una valoración que pone de manifiesto no solo la calidad literaria del texto, sino también la capacidad de Escudero para construir una obra madura pese a su juventud. Lejos de la abstracción, Acta de retirada se adentra en un territorio profundamente humano: la memoria familiar, la herencia emocional y ese gesto íntimo y doloroso de vaciar la casa de los abuelos tras su muerte. A través de los objetos, los rincones y las huellas domésticas, el poemario reconstruye una cartografía del afecto donde lo material se convierte en refugio de lo vivido.
Esa dualidad entre lo técnico y lo sensible define también la trayectoria de su autor. Mientras compagina sus estudios universitarios con su labor como inspector de calidad en el sector industrial asturiano, Escudero ha ido consolidando una voz propia dentro del panorama literario joven. No es, de hecho, su primer reconocimiento. El estudiante ya obtuvo el primer premio de poesía del XV Concurso Literario de la Universidad de Oviedo y el Premio Granajoven de Poesía por Manual de contención. Además, es autor de la novela La violencia que aprendimos, publicada por la editorial Talón de Aquiles.